Archive for the ‘España y Cuba’ Category

Héroes de nuestro tiempo

Tuesday, August 3rd, 2010
Héroes de nuestro tiempo
Por: Mario Vargas Llosa Escritor
Domingo 25 de Julio del 2010
Que una veintena de presos políticos cubanos hayan sido excarcelados y venido a España con sus familias, y que el gobierno de Raúl Castro haya prometido excarcelar en los próximos “cuatro o cinco meses” a algunas decenas más es una buena cosa, sin duda, y hay que alegrarse por ello.
Lo primero que cabe preguntarse sobre este puñado de exiliados que, después de largos años de martirio en las prisiones cubanas, salen libres, es quiénes son. Ninguno pertenece al antiguo régimen, todos nacieron y fueron formados por la revolución, y su disidencia, por lo tanto, no nace de nostalgia por un pasado que no conocieron, sino de un rechazo a una dictadura que han padecido desde adentro y que despertó en ellos un anhelo de libertad. Por sus oficios, representan todo el abanico social: obreros, artesanos, ex soldados, periodistas, ex funcionarios. ¿Los delitos por los que fueron condenados a esas durísimas penas de 12, 15 y 20 años de prisión? Firmar peticiones, escribir artículos, tener una máquina de escribir, constituir grupos de derechos humanos u oficinas de información independientes, actividades pacíficas y ajenas a cualquier tipo de subversión o violencia. Si a eso se suman las infinitas vejaciones, golpizas, torturas y castigos de toda índole de que han sido víctimas los años que pasaron en la cárcel, no hay duda, cada uno de ellos es un testimonio viviente de la brutalidad irracional que aplica el régimen castrista contra quienes no se someten a él con servidumbre total y del heroísmo que hace falta para enfrentarse, aunque sea de la manera más benigna, contra una dictadura totalitaria como la cubana.
¿Por qué han podido salir de la isla? ¿Por los buenos oficios de la Iglesia Católica, “acompañada” del Gobierno Español, según la fórmula empleada por el ministro de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos? Mi impresión es, más bien, que el Gobierno Cubano, viéndose en una tesitura sumamente difícil luego de la muerte del disidente Orlando Zapata, luego de 86 días de huelga de hambre, que provocó condenas en todo el mundo, y la inminente muerte de Guillermo Fariñas, que llevaba cerca de 130 días en huelga de hambre, decidió hacer un gesto y se sirvió de ambos para sus propios fines. ¿Cuáles? El primero, desactivar la campaña exterior contra el régimen y levantar algo su desprestigiada imagen institucional.
El segundo, más importante, conseguir mediante estas excarcelaciones que la Unión Europea abandone la posición común que suspende toda colaboración económica con el régimen mientras no haya una mejora tangible de los derechos humanos en la isla. Para la dictadura cubana, que vive una situación económica crítica, de la que no sabe cómo salir porque teme que cualquier apertura a la inversión privada y liberalización del mercado la debilite y signifique el principio del fin de la estructura vertical que la sostiene, la cooperación y ayuda exterior son el balón de oxígeno indispensable para alargarle la vida.
Es ingenuo pensar que la excarcelación de unas decenas de presos políticos constituye una reforma sustantiva de la política del régimen contra la oposición. Uno de los rasgos más repugnantes de la dictadura caribeña ha sido su vieja costumbre de regalar presos a los políticos occidentales que iban a hacer el besamanos al dictador, para que ganaran bonos en sus países como “salvadores” y dieran testimonio de lo flexible que podía ser el régimen cuando era tratado con comprensión. Este innoble tráfico de carne humana en las relaciones públicas puede permitírselo sin riesgo alguno una satrapía cuya reserva de prisioneros políticos es un barril sin fondo, y reemplaza a discreción los presos que ofrece a sus huéspedes importantes.
Por el momento, nada ha cambiado, salvo que —¡en buena hora!— unos cuantos héroes de nuestro tiempo han podido salir de Cuba con sus familias a iniciar la difícil vida del destierro, y, como han dicho todos ellos, a seguir luchando desde el exterior por la democratización de su país. Los medios de comunicación cubanos no han dicho palabra de lo ocurrido, salvo la reproducción en “Granma” de un comunicado del arzobispado que debe haber dejado en la luna a sus lectores. No hay una sola disposición, reglamento o ley que sirviera para mandar a la cárcel a los disidentes que haya sido suspendida, abolida o corregida, ni la menor promesa del Gobierno Cubano que haga suponer que la excarcelación es el inicio de una política de tolerancia para los objetores.
El gobierno socialista español cree que sí lo es y este es el argumento con que el ministro Moratinos tratará de convencer a sus colegas de la Unión Europea para que levanten la posición común y la sustituyan por una política de apaciguamiento, amistad y “diplomacia silenciosa” que vaya persuadiendo discretamente a la dictadura de que inicie de una vez una apertura real.
Confieso que nunca he entendido por qué un gobierno democrático, en el que hay un buen número de luchadores contra el franquismo que vivieron en carne propia lo que significa una dictadura totalitaria, lleva a cabo con Cuba una política que, en términos prácticos —son los que importan—, solo sirve para prolongar la existencia de una dictadura atroz, que lleva más de medio siglo y que ha hundido a los cubanos en la miseria, el miedo, la inseguridad y el más cruel despotismo. Y, peor todavía, que constituye una recusación y hostilidad flagrantes contra una oposición que, jugándose la vida y exponiéndose a abusos y represalias vesánicas, lucha para que Cuba alcance lo que tiene España desde la muerte de Franco.
Me lo he preguntado muchas veces y cada vez me parece más difícil encontrar una respuesta que no implique una patética falta de visión, la pequeñez o la ceguera. ¿El acercamiento a la dictadura cubana del gobierno socialista español es, simplemente, una manera de mostrar un cambio radical de política con la del gobierno de José María Aznar, quien persuadió a Europa de adoptar la posición común? Si fuera así, la política exterior de España no sería más que un juguete sin brújula al servicio de menudas querellas partidistas, sin continuidad, horizonte geopolítico ni moral.
Tal vez, la explicación sea de otra índole. El socialismo español, afortunadamente para España, de socialismo tiene ya solo el nombre (y acaso la nostalgia). Como todos los partidos socialistas del Occidente, el español se ha modernizado, renunciando a los viejos paradigmas ideológicos, la lucha de clases, el estatismo, el colectivismo, el dirigismo económico, y ha terminado por conformarse a realidades que antes combatía con encono, la empresa privada, el mercado, la inversión extranjera, y es, hoy día —aunque nunca lo reconocería en estos términos— un baluarte del capitalismo y de la democracia liberal. Sus diferencias con los partidos conservadores y centristas son menudas e intrascendentes, salvo en la retórica de sus dirigentes, en la que a veces sobrenadan los antiguos clichés de la enterrada ideología.
Me pregunto si la incomprensible e inmoral política del gobierno socialista español de colaboración con el castrismo no es una manera para sus dirigentes de demostrarse a sí mismos que no es verdad que hayan dejado de ser socialistas, que ahí está la prueba, lo que hacen para salvarle la vida a la acorralada revolución cubana, que, aunque haya cometido muchos errores, es todavía el emblema de aquel socialismo que fue el suyo, cuando eran jóvenes y utópicos y creían que la peor de las lacras de la humanidad fue la aparición del capitalismo egoísta y vil. Tal vez eso les dé buena conciencia y, pasajeramente, los exonere de la tristeza de comprobar a cada paso que, en todo lo demás, salvo en Cuba, dejaron de ser “revolucionarios” y se volvieron pragmáticos, socialdemócratas, es decir “social pendejos” como los llaman los “compañeros” cubanos, y, horror de horrores, ¡hasta liberales! Qué pena que toda esta operación exculpatoria de un gobierno que debería liderar el apoyo de los países libres a los héroes de la libertad en Cuba se haga a costa de 11 millones de cubanos sometidos desde hace más de medio siglo a un régimen que se disputa con Corea del Norte el privilegio de ser la última dictadura comunista del planeta.
Hago votos para que, siguiendo lo que piden los presos políticos desterrados de Cuba, la Unión Europea no cometa la imprudencia de renunciar a la posición común y la mantenga hasta que el régimen de los hermanos Castro dé pasos verídicos y comprobables de una democratización.
MARBELLA, JULIO DEL 2010
© MARIO VARGAS LLOSA, 2007.
© DIARIO “EL PAÍS”, SL/ MARIO VARGAS LLOSA. PRISACOM.
EXCLUSIVO PARA EL COMERCIO EN EL PERÚ.Por: Mario Vargas Llosa Escritor

Mario Vargas Llosa Escritor

EXCLUSIVO PARA EL COMERCIO EN EL PERÚ. – Enlace

Domingo 25 de Julio del 2010

Que una veintena de presos políticos cubanos hayan sido excarcelados y venido a España con sus familias, y que el gobierno de Raúl Castro haya prometido excarcelar en los próximos “cuatro o cinco meses” a algunas decenas más es una buena cosa, sin duda, y hay que alegrarse por ello.

Lo primero que cabe preguntarse sobre este puñado de exiliados que, después de largos años de martirio en las prisiones cubanas, salen libres, es quiénes son. Ninguno pertenece al antiguo régimen, todos nacieron y fueron formados por la revolución, y su disidencia, por lo tanto, no nace de nostalgia por un pasado que no conocieron, sino de un rechazo a una dictadura que han padecido desde adentro y que despertó en ellos un anhelo de libertad. Por sus oficios, representan todo el abanico social: obreros, artesanos, ex soldados, periodistas, ex funcionarios. ¿Los delitos por los que fueron condenados a esas durísimas penas de 12, 15 y 20 años de prisión? Firmar peticiones, escribir artículos, tener una máquina de escribir, constituir grupos de derechos humanos u oficinas de información independientes, actividades pacíficas y ajenas a cualquier tipo de subversión o violencia. Si a eso se suman las infinitas vejaciones, golpizas, torturas y castigos de toda índole de que han sido víctimas los años que pasaron en la cárcel, no hay duda, cada uno de ellos es un testimonio viviente de la brutalidad irracional que aplica el régimen castrista contra quienes no se someten a él con servidumbre total y del heroísmo que hace falta para enfrentarse, aunque sea de la manera más benigna, contra una dictadura totalitaria como la cubana.

¿Por qué han podido salir de la isla? ¿Por los buenos oficios de la Iglesia Católica, “acompañada” del Gobierno Español, según la fórmula empleada por el ministro de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos? Mi impresión es, más bien, que el Gobierno Cubano, viéndose en una tesitura sumamente difícil luego de la muerte del disidente Orlando Zapata, luego de 86 días de huelga de hambre, que provocó condenas en todo el mundo, y la inminente muerte de Guillermo Fariñas, que llevaba cerca de 130 días en huelga de hambre, decidió hacer un gesto y se sirvió de ambos para sus propios fines. ¿Cuáles? El primero, desactivar la campaña exterior contra el régimen y levantar algo su desprestigiada imagen institucional.

El segundo, más importante, conseguir mediante estas excarcelaciones que la Unión Europea abandone la posición común que suspende toda colaboración económica con el régimen mientras no haya una mejora tangible de los derechos humanos en la isla. Para la dictadura cubana, que vive una situación económica crítica, de la que no sabe cómo salir porque teme que cualquier apertura a la inversión privada y liberalización del mercado la debilite y signifique el principio del fin de la estructura vertical que la sostiene, la cooperación y ayuda exterior son el balón de oxígeno indispensable para alargarle la vida.

Es ingenuo pensar que la excarcelación de unas decenas de presos políticos constituye una reforma sustantiva de la política del régimen contra la oposición. Uno de los rasgos más repugnantes de la dictadura caribeña ha sido su vieja costumbre de regalar presos a los políticos occidentales que iban a hacer el besamanos al dictador, para que ganaran bonos en sus países como “salvadores” y dieran testimonio de lo flexible que podía ser el régimen cuando era tratado con comprensión. Este innoble tráfico de carne humana en las relaciones públicas puede permitírselo sin riesgo alguno una satrapía cuya reserva de prisioneros políticos es un barril sin fondo, y reemplaza a discreción los presos que ofrece a sus huéspedes importantes.

Por el momento, nada ha cambiado, salvo que —¡en buena hora!— unos cuantos héroes de nuestro tiempo han podido salir de Cuba con sus familias a iniciar la difícil vida del destierro, y, como han dicho todos ellos, a seguir luchando desde el exterior por la democratización de su país. Los medios de comunicación cubanos no han dicho palabra de lo ocurrido, salvo la reproducción en “Granma” de un comunicado del arzobispado que debe haber dejado en la luna a sus lectores. No hay una sola disposición, reglamento o ley que sirviera para mandar a la cárcel a los disidentes que haya sido suspendida, abolida o corregida, ni la menor promesa del Gobierno Cubano que haga suponer que la excarcelación es el inicio de una política de tolerancia para los objetores.

El gobierno socialista español cree que sí lo es y este es el argumento con que el ministro Moratinos tratará de convencer a sus colegas de la Unión Europea para que levanten la posición común y la sustituyan por una política de apaciguamiento, amistad y “diplomacia silenciosa” que vaya persuadiendo discretamente a la dictadura de que inicie de una vez una apertura real.

Confieso que nunca he entendido por qué un gobierno democrático, en el que hay un buen número de luchadores contra el franquismo que vivieron en carne propia lo que significa una dictadura totalitaria, lleva a cabo con Cuba una política que, en términos prácticos —son los que importan—, solo sirve para prolongar la existencia de una dictadura atroz, que lleva más de medio siglo y que ha hundido a los cubanos en la miseria, el miedo, la inseguridad y el más cruel despotismo. Y, peor todavía, que constituye una recusación y hostilidad flagrantes contra una oposición que, jugándose la vida y exponiéndose a abusos y represalias vesánicas, lucha para que Cuba alcance lo que tiene España desde la muerte de Franco.

Me lo he preguntado muchas veces y cada vez me parece más difícil encontrar una respuesta que no implique una patética falta de visión, la pequeñez o la ceguera. ¿El acercamiento a la dictadura cubana del gobierno socialista español es, simplemente, una manera de mostrar un cambio radical de política con la del gobierno de José María Aznar, quien persuadió a Europa de adoptar la posición común? Si fuera así, la política exterior de España no sería más que un juguete sin brújula al servicio de menudas querellas partidistas, sin continuidad, horizonte geopolítico ni moral.

Tal vez, la explicación sea de otra índole. El socialismo español, afortunadamente para España, de socialismo tiene ya solo el nombre (y acaso la nostalgia). Como todos los partidos socialistas del Occidente, el español se ha modernizado, renunciando a los viejos paradigmas ideológicos, la lucha de clases, el estatismo, el colectivismo, el dirigismo económico, y ha terminado por conformarse a realidades que antes combatía con encono, la empresa privada, el mercado, la inversión extranjera, y es, hoy día —aunque nunca lo reconocería en estos términos— un baluarte del capitalismo y de la democracia liberal. Sus diferencias con los partidos conservadores y centristas son menudas e intrascendentes, salvo en la retórica de sus dirigentes, en la que a veces sobrenadan los antiguos clichés de la enterrada ideología.

Me pregunto si la incomprensible e inmoral política del gobierno socialista español de colaboración con el castrismo no es una manera para sus dirigentes de demostrarse a sí mismos que no es verdad que hayan dejado de ser socialistas, que ahí está la prueba, lo que hacen para salvarle la vida a la acorralada revolución cubana, que, aunque haya cometido muchos errores, es todavía el emblema de aquel socialismo que fue el suyo, cuando eran jóvenes y utópicos y creían que la peor de las lacras de la humanidad fue la aparición del capitalismo egoísta y vil. Tal vez eso les dé buena conciencia y, pasajeramente, los exonere de la tristeza de comprobar a cada paso que, en todo lo demás, salvo en Cuba, dejaron de ser “revolucionarios” y se volvieron pragmáticos, socialdemócratas, es decir “social pendejos” como los llaman los “compañeros” cubanos, y, horror de horrores, ¡hasta liberales! Qué pena que toda esta operación exculpatoria de un gobierno que debería liderar el apoyo de los países libres a los héroes de la libertad en Cuba se haga a costa de 11 millones de cubanos sometidos desde hace más de medio siglo a un régimen que se disputa con Corea del Norte el privilegio de ser la última dictadura comunista del planeta.

Hago votos para que, siguiendo lo que piden los presos políticos desterrados de Cuba, la Unión Europea no cometa la imprudencia de renunciar a la posición común y la mantenga hasta que el régimen de los hermanos Castro dé pasos verídicos y comprobables de una democratización.

MARBELLA, JULIO DEL 2010

© MARIO VARGAS LLOSA, 2007.

© DIARIO “EL PAÍS”, SL/ MARIO VARGAS LLOSA. PRISACOM.

EXCLUSIVO PARA EL COMERCIO EN EL PERÚ.

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Diálogo hispanocubano

Wednesday, December 10th, 2008

Trinidad Jiménez, secretaria de Estado para Iberoamérica, considera importante dialogar con el gobierno de Cuba y con sus opositores. Según reporte de la agencia AP, la funcionaria añadió que las relaciones del gobierno español con la disidencia “son fluidas … a través de la embajada. Subrayó que ese diálogo no es incompatible con (los) contactos que … mantiene con el régimen de Raúl Castro”. De acuerdo a lo publicado por la AP, la nación de España debe estar satisfecha con el modo apropiado en que la secretaria de Estado Jiménes conduce las relaciones bilaterales con el gobierno y el pueblo cubanos.

A fin de cuentas en las relaciones entre gobiernos democráticos es procedimiento normalmente aceptado que los funcionarios de unos traten con los empleados públicos y oponentes políticos de los otros. Esto se debe a que en los países libres oponerse a la administración de turno no constituye un delito, sino el respeto a derechos básicos como el de tener ideas diferentes a las oficiosas y el de publicarlas por cualquier medio posible.

Sin embargo el periódico español Libertad Digital niega la aseveración de la secretaria Jiménez según la cual las relaciones del gobierno español con opositores cubanos “son fluidas … a través de la embajada”. En mayo de 2006 este medio reveló que la embajada de España en Cuba “no quiso acoger” el encuentro digital entre periodistas cubanos, españoles e iberoamericanos. Al fin se pudo efectuar ese contacto profesional porque la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana proporcionó el local, los equipos y la conexión a Internet para ello.

Otra reacción fue la del director ejecutivo de la Asociación Española Cuba en Transición, Matías Jove, quien de acuerdo a Europa Press denunció que el Ejecutivo español debería “estar con los demócratas, con los disidentes, igual que los demócratas españoles tuvieron el apoyo internacional”, en referencia a la oposición al régimen de Franco. La demanda de Jove fue causada porque la Unión Europea, organización regional de la cual España es integrante, ignora las opiniones de los oponentes políticos del gobierno de La Habana cuando acuerda con este tratados de colaboración presuntamente destinados a beneficiar a la generalidad del pueblo cubano. “La cooperación en el país caribeño no se puede realizar directamente, sino que todo pasa por las autoridades” -afirmó Matías Jove.

Por mucho que Trinidad Jiménez trata de garantizar la voluntad de diálogo de su gobierno con los opositores cubanos parece que ella no consigue resultados positivos como se confirma en el editorial publicado por ABC en octubre del presente año donde se lee: “Un año más, la Embajada española (en Cuba) ignoró a los disidentes en la recepción con motivo de la Fiesta Nacional”. Además los editorialistas del ABC, aprovechando la visita a Madrid del ministro cubano de Asuntos Exteriores, demandaron “que las autoridades españolas exijan al régimen castrista el cumplimiento de unas reglas mínimas en materia de Derechos Humanos”, y se quejaron de como “el Ejecutivo sigue empeñado en aceptar las supuestas bondades de una apertura ficticia en la isla, cuyo único objetivo es garantizar la supervivencia del sistema en contra de los intereses reales de los ciudadanos”.

Después de analizar los hechos y las declaraciones anteriores, CubaResponde convoca respetuosamente a la secretaria de Estado para Iberoamérica a fin de que explique ¿cómo el gobierno español (a través de su embajada) puede mantener relaciones fluidas con los activistas cubanos pro democracia cuando sus consideraciones son ignoradas a la hora de concertar tratados relativos al bienestar del pueblo de Cuba, y cuando a estos activistas se les cierran las puertas de la mencionada sede diplomática como denuncian las fuentes citadas en este artículo?

CubaResponde

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Obama and the Cuban embargo – 11-09-10

Monday, November 10th, 2008

Multiple publications throughout the globe view the Nov 4 victory of Obama as a prelude to the lifting of the US embargo towards Cuba. For example, writing from the United Nations, Edith M. Lederer of the Associated Press, reports that Cuba’s foreign minister, Felipe Perez Roque, advised that the next US president should lift the embargo. The article further elaborates on this point emphasizing the recent UN vote that supported repeal of the US economic and commercial embargo by its highest margin ever. The Huffington Post Sarah Stephens, in line with the view of Cuba’s foreign minister, stressed that Obama owes nothing to the “hard-liners in the exile community” and should “fundamentally rethink U.S. policy toward Cuba.” And the Spanish Foreign Minister Miguel Moratinos, accentuating a similar theme, was reported stating that after talking to Obama’s team he is comfortable that “there will be a different (U.S.) attitude towards the Cuban authorities.”

These publications, and many others, give the impression that the new administration should and will lift the embargo (a distinctly different issue from removing the travel and remittances restrictions, a move that CubaResponde has supported).

It is interesting that none of these articles report on what Barack Obama has said about the embargo. In the only pronouncement he offered on this subject as reported by CNN during his campaign, Mr Obama said, “My policy toward Cuba will be guided by one word: ‘libertad,’ ” using the Spanish word for liberty; and continued “The road to freedom for all Cubans must begin with justice for Cuba’s political prisoners, the right of free speech, a free press, freedom of assembly, and it must lead to elections that are free and fair,” Obama then cemented these promises by claiming: “That is my commitment.”

And how does Obama plan to achieve these goals? The newly elected president, as reported by The New York Times, stated: “Don’t be confused about this. I will maintain the embargo,” Mr. Obama said. He continued, “It provides us with the leverage to present the regime with a clear choice: If you take significant steps toward democracy, beginning with the freeing of all political prisoners, we will take steps to begin normalizing relations.”

Clearly the public statements of Obama seem to contradict the views that we see reported. One could very well wonder if Mr Moratino received promises from Obama’s advisors that the American electorate was not privy to.  Similarly, does Sarah Stephens, also the director of the Center for Democracy in the Americas, have the influence inside of Obama’s inner circle to feel confident, in spite of the candidate’s promise to the Cuba community, that the embargo will be lifted without any conditions? The assertion of Felipe Perez Roque, Cuba’s foreign minister, about the embargo probably reflects his desire to divert attention from the horrible Human Rights record and the economic debacle in Cuba. This economic disaster, long preceding the devastating hurricanes, continues unabated. The fact that the US is the fifth largest trader with Cuba takes the steam out of the constant jeremiad of the Cuban government about the US embargo.

As part of a wonderful tradition, US citizens pledge to support whichever candidate is elected. In spite of personally not having supported candidate Obama, I pledge my support for president-elect Obama. I hope that president Obama also upholds the pledge he made to the Cuban community during his campaign.

Jose A Hernandez, MD
President, CubaNet
END
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Escríbanos con sus opiniones a cubaresponde@cubaresponde.org
Las cartas deberán de incluir el título del articulo, y el nombre completo y ciudad del autor. Algunas de estas serán publicadas como comentarios al final del artículo.

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400 millones de euros como recompensa para Cuba por secuestrar a Gracia Regojo – 16 de octubre, 2008

Thursday, October 16th, 2008

En el previo blog de CubaResponde (Cuba prohíbe que la española Gracia Regojo Bacardí visite la Isla) se describió el abuso cometido por el gobierno cubano al prohibirle, sin ninguna excusa, a la española Gracia Regojo entrar a la isla . Apuntábamos que la respuesta del gobierno español fue “recompensar al gobierno cubano invitando a su canciller dentro del espíritu de «diálogo y cooperación».” Al parecer CubaResponde se quedo corto al resaltar que la invitación era la recompensa ofrecida por Zapatero ya que la visita solo fue la antesala para el verdadero premio que le tenían guardado al canciller, el cual consistió en entregarle 400 millones de euros. Nos imaginamos que el gobierno Ibérico lo llame un préstamo, pero ya que los hermanos Castros jamás han pagado una deuda, pensamos que el término “regalar” es más propio.
Es tan desfachatado este compartimiento del gobierno del presidente español Zapatero que llevo al consejero madrileño de Inmigración y Cooperación, Javier Fernández-Lasquetty, según la publicación española Discapnet, ha declarar “Como español siento vergüenza de que se regale el dinero de todos los españoles a una tiranía que es capaz incluso de expulsar a una ciudadana española”. Reflejando su perspicacia, Fernández-Lasquetty especuló que el trato indignante del gobierno cubano hacia Gracia Regojo pudiera ser “para que les den 400 millones de euros. Las tiranías utilizan la coacción”. Y así parece que lo alcanzó.

José A Hernández, MD
Presidente, CubaResponde

Apunte sobre ‘Continue leyendo” para leer el artículo de Discapnet “LA COOPERANTE ESPAÑOLA EXPULSADA DE CUBA CONFIESA QUE LLEGÓ A SENTIR “BASTANTE MIEDO” DURANTE SU RETENCIÓN EN LA HABANA”
LA COOPERANTE ESPAÑOLA EXPULSADA DE CUBA CONFIESA QUE LLEGÓ A SENTIR “BASTANTE MIEDO” DURANTE SU RETENCIÓN EN LA HABANA

El consejero madrileño de Inmigración dice que es “vergonzoso” que Zapatero regale el dinero de los españoles a una “tiranía”

MADRID, 15-OCT-2008

Gracia Regojo, la cooperante española que fue expulsada por las autoridades cubanas la pasada semana cuando pretendía entrar en el país para supervisar un proyecto desarrollado por la Comunidad de Madrid, aseguró hoy que llegó a sentir “bastante miedo” durante el tiempo que permaneció retenida en La Habana.

Regojo fue recibida esta mañana por el consejero madrileño de Inmigración y Cooperación, Javier Fernández-Lasquetty, a quien explicó las circunstancias de su expulsión.

El Gobierno madrileño desarrolla junto a la Fundación CUME, de la que Regojo es miembro, un trabajo dirigido a las personas más pobres y desfavorecidas de la localidad de Santiago de Cuba, donde les prestan ayuda material para reparar sus casas.

En rueda de prensa, la cooperante relató que fue abordada por un grupo de militares en el aeropuerto de Santiago de Cuba, los cuales le dijeron que debía acompañarles de vuelta a La Habana porque se requería allí su presencia, sin ofrecerle ninguna explicación adicional sobre los motivos de esa decisión.

Añadió que una vez en La Habana, fue conducida al ministerio del Interior, donde la hicieron pasar a una habitación indicándole que aquel lugar era un centro de internamiento en el que probablemente tendría que pasar cuatro o cinco días hasta que se averiguara porqué estaba allí, ya que había sido derivada desde Santiago de Cuba y se ignoraban las circunstancias concretas de su retención.

Tras firmar una declaración, señalando que ignoraba los motivos por los que se encontraba allí, Gracia fue sometida a un exhaustivo registro y tuvo que dejar el móvil, el reloj y la documentación. “En esos momentos llegué a sentir bastante miedo”, afirmó la cooperante.

Posteriormente llegó el cónsul español y empezó a negociar con las autoridades cubanas, quienes, finalmente, permitieron que la cooperante se marchara de la isla tras devolverle sus pertenencias. Regojo insistió en que en ningún momento le dijeron los motivos de su expulsión, limitándose a indicarle que no lo sabían y que únicamente cumplían órdenes.

Aseguró la cooperante que nunca se ha pronunciado contra el régimen cubano ni ha hecho comentarios de carácter político en Cuba, al tiempo que desmintió que no tuviera los documentos adecuados para entrar en el país. “Llevo 10 años viajando a Cuba con los mismos papeles”, subrayó.

Por su parte, Fernández-Lasquetty explicó que la pasada semana se puso en contacto con la secretaria de Estado de Cooperación, Soraya Rodríguez, y con el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, quienes le aseguraron que lo ocurrido tendría “consecuencias”.

Sin embargo, añadió Lasquetty, “las consecuencias han sido que el Gobierno español le ha entregado 400 millones de euros al cubano”. “Como español”, dijo, “siento vergüenza de que se regale el dinero de todos los españoles a una tiranía que es capaz incluso de expulsar a una ciudadana española”.

Tras calificar de “indignante” que el Ejecutivo socialista siga sosteniendo a la “dictadura” cubana, atribuyó lo ocurrido a esta cooperante a la “paranoia” a que ha llegado el régimen de la Isla. “A lo mejor lo han hecho para que les den 400 millones de euros. Las tiranías utilizan la coacción”, concluyó el consejero.

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Escríbanos con sus opiniones a cubaresponde@cubaresponde.org
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Cuba prohíbe que la española Gracia Regojo Bacardí visite la Isla – 12 de octubre, 2008

Sunday, October 12th, 2008


                                                                                                                                    
A la izquierda: Gracia Regojo Bacardí, española cuya entrada a la Isla fue negada.

A la derecha:  El canciller español Miguel A. Moratinos y el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero no solo se mantienen mudos ante este abuso sino que recompensan al gobierno cubano invitando a su canciller para una visita en el espíritu de «diálogo y cooperación»

¿Por qué el gobierno de Zapatero no responde con más vigor a las violaciones, por parte del gobierno cubano, a los derechos de una española?

Nos enteramos por varios reportes, por ejemplo artículos en LaVanguardia.es y LaRazon.es, que Cuba había retenido a Gracia Regojo Bacardí para ser interrogada por las autoridades de la isla, y luego le fue rechazada la entrada al territorio nacional. La victima de esta pesquisa es una una española cooperante de la Organización No Gubernamental (ONG) CUME, que según FarodeVigo.es, ha llevado a cabo labores humanitarias por más de diez años en Cuba colaborando con el Obispado de Santiago de Cuba. El gobierno cubano no ha dado explicaciones pero aparentemente, según el mismo reporte, el delito se encuentra en el segundo apellido Bacardí, el mismo que el de la familia propietaria del popular ron cubano, exiliada del país.

Este comportamiento irracional del gobierno cubano no es sorprendente, pero nos deja boca abierto el sosiego con que el gobierno del presidente español Zapatero ha reaccionado a esta violación de los derechos de una cuidada española.

CubaResponde se hace eco de las palabras del secretario de Relaciones Internacionales del PP, Jorge Moragas, que expresa su irritación por la calma con que el gobierno español responde a esta violación. El secretario, como leemos en LaRazon.es, instó al Gobierno español a que se ponga en contacto con Regojo, que se ha visto violada en sus derechos fundamentales y «que no está recibiendo la asistencia consular necesaria». Además pido que España demuestre «una mínima sensibilidad democrática» y «no margine» a la oposición democrática al régimen cubano.

Hasta este momento la respuesta de presidente Zapatero ha sido recompensar al gobierno cubano invitando a su canciller dentro del espíritu de «diálogo y cooperación» ; mientras, resalta Moragas, Zapatero demuestra «la insensibilidad» en la isla a los disidentes cubanos al cerrarles las puertas de la Embajada de nuestro país.
Como se ha publicado en estas páginas anteriormente – ¿Que tipo de persona gobierna en España? Junio 22, 2008 – CubaRespondeIntenational – y vemos en el comportamiento de Zapatero en este incidente, tal parece que todo el interés del gobierno Ibérico es implementar, como explica Vicente Echeverri en ¿Que tipo de persona gobierna en España?, “una política que le dé pertinencia a España en este su antiguo ámbito colonial donde todavía se cree llamada a ejercer un arbitraje de peso($).”

A continuación (apunte sobre “Continue leyendo”) el artículo publicado en LaRazon.es

José A Hernández, MD
Presidente, CubaResponde
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El PP denuncia la retención en La Habana de una cooperante española
Ep – Madrid

Pedirá en el Congreso que la Embajada española «no margine» a los disidentes

El PP denunció hoy que las autoridades cubanas mantenían esta tarde retenida en La Habana a una cooperante española a la que no se presta la pertinente asistencia consular. Según informó en el Congreso el coordinador Relaciones Internacionales del PP, Jorge Moragas, se trata de una mujer llamada Gracia Regojo Bacardí, cooperante española de la ONG CUME, que colaboraba con el Obispado de Santiago de Cuba.
Moragas explicó que Regojo fue retenida ayer en Santiago, desde donde fue trasladada a La Habana, donde esta tarde llevaba ya «15 o 16 horas» retenida para ser interrogada por las autoridades de la isla. Agregó que los familiares de la cooperante han asegurado al PP que en todo este tiempo no han tenido contacto con las autoridades consulares españolas. Por todo ello, el diputado ‘popular’ instó al Gobierno español a que se ponga en contacto con Regojo, que se ha visto violada en sus derechos fundamentales y «que no está recibiendo la asistencia consular necesaria».
su juicio, el caso de Regojo es «un ejemplo más» de la represión y tratamiento ofensivo por parte de Cuba hacia ciudadanos españoles a los que, según dijo, «lo único que les mueve es un compromiso solidario con el pueblo cubano». «Es obligación de todos denunciar estas situación», concluyó.

El Gobierno «margina» a los disidentes cubanos

Hecha esta denuncia, el responsable ‘popular’ de Exteriores anunció que su partido ha registrado esta tarde en el Congreso una iniciativa pidiendo al Gobierno demuestre «una mínima sensibilidad democrática» y «no margine» a la oposición democrática al régimen cubano, una proposición no de ley que, según Moragas, «cualquier fuerza democrática debería suscribir». Para ello, le reclama que traslade las instrucciones oportunas al nuevo embajador de España en la isla para que proceda a invitar a los disidentes cubanos a las actividades y celebraciones en la Embajada de España en La Habana y en los centros dependientes del Ministerio de Exteriores en la isla.
Asimismo, los ‘populares’ solicitan al Ejecutivo que permita a las organizaciones democráticas del interior de Cuba que así lo soliciten el acceso a Internet de la Embajada para poder comunicarse con sus familiares en el exterior. Además, el PP exige al Gobierno español que interceda ante las autoridades cubanas para que se permita a Cruz Roja Internacional visitar a los presos políticos que se encuentran recluidos en las cárceles de la isla. «El Gobierno español no puede ser cómplice de esa represión», enfatizó Moragas.

Raul Rivero, invitado a la fiesta del PP

El diputado ‘popular’ confirmó además que el próximo domingo, día en el que se celebra la Fiesta de la Hispanidad, el PP abrirá las puertas de su sede en ‘Génova’ a los exiliados cubanos en España para trasladarles «el calor» de una gran parte de españoles hacia el pueblo cubano. «El PP demuestra con hechos ese compromiso con principios democráticos y esa sensibilidad democrática para con un pueblo amigo como es el pueblo cubano», subrayó Moragas, quien avanzó que entre los invitados a la cita se encontrará el poeta y periodista cubano Raúl Rivero.
Se da la circunstancia de que este encuentro se celebrará la víspera de la visita a nuestro país del canciller cubano, Felipe Pérez Roque, que ha sido invitado por las autoridades españolas dentro del marco de «diálogo y cooperación» que ha decidido desarrollar el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, según denunció Moragas. En este punto, el dirigente ‘popular’ contrapuso la apertura de puertas a los demócratas cubanos de su partido con «la insensibilidad» del Gobierno español que, según reiteró, cierra la Embajada de nuestro país en la isla a los disidentes cubanos.

Al dictado del régimen

Tras reseñar que la UE da libertad a las embajadas españolas para elaborar la lista de invitados a sus sedes, Moragas advirtió de que si el Gobierno no modifica su posición, «estará actuando al dictado del régimen cubano», lo que, según destacó, «va en contra de los valores democráticos de nuestra Constitución». La cita del próximo domingo en ‘Génova’ servirá también, según precisó Moragas, para promover una colecta destinada a ayudar a los habitantes de la isla afectados por el paso de los huracanes ‘Gustav’ e ‘Ike’. Los fondos recaudados serán donados a la asociación ‘Cuba en Transición’ para que los distribuya directamente a los afectados por estos desastres naturales.
En otro orden de cosas, y preguntado sobre la reunión que el líder del PP, Mariano Rajoy, ha mantenido esta tarde con el ex presidente mexicano Vicente Fox, Moragas informó de que en dicho encuentro ambos han abordado la actual crisis económica mundial centrándose en la que afecta directamente a España y México.

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Las cartas deberán de incluir el título del articulo, y el nombre completo y ciudad del autor. Algunas de estas serán publicadas como comentarios al final del artículo.

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Perspectivas de un turista español en Cuba

Sunday, August 24th, 2008

Las divergentes opiniones que un ciudadano español, nombrado Olmo, leía sobre la Revolución cubana, lo llevo a viajar a Cuba para conocer la opinión del pueblo cubano. En el escrito que esta visita generó titulado “LAS DOS VERDADES DE CUBA: ¿HABLAMOS DEL MISMO PAÍS?” (reproducido abajo) vemos un entendimiento de la realidad en la isla que pocos turistas conciben, o mas probable es que ni la vean.

El autor describe que lo primero que encontró es que existen ”dos tipos de opinión, en función de si la persona que se expresaba llevaba traje o no: así, todos los guías turísticos, choferes, recepcionistas…” se expresaban con orgullo sobre la Revolución. Sin embargo, “la gente de a pie, la que te encontrabas por la calle rogándote por un par de pesos convertibles o por una pastilla de jabón, no dudaba en criticar al régimen, en asegurarnos las dificultades que tenían para salir adelante, para moverse dentro de la isla, para modificar su dieta en lo más mínimo, para cambiar de vivienda, para acceder a Internet o para entrar en algunos locales reservados para extranjeros.”

También vemos al autor entrometiéndose en áreas que los extranjeros siempre han considerado como grandes logros del gobierno cubano. Leemos, por ejemplo, que “los adolescentes tienen que “pagar” su educación gratuita con trabajo también gratuito en las plantaciones o ingenios, la mayoría de azúcar.” Algo similar descubre en el campo de la medicina donde por su artículo vemos que “la masificación existente (hasta treinta pacientes por habitación) en unos hospitales que se encuentran en la más absoluta ruina, donde cualquier medicamento que lleves es recibido con lágrimas de gratitud, donde las aspirinas se toman a cuartos para no malgastar y donde en muchas ocasiones la anestesia es substituida por acupuntura u otros tratamientos alternativos. También es cierto que un médico cubano obtiene un salario mensual de unos 20 (veinte, sí, no me he dejado ningún cero) dólares al mes (unos 500 pesos).” Además podemos leer desastres similares en el tema de la vivienda del cubano. 

El autor continua en otros temas y llega a varias conclusiones, terminando proponiendo posibles soluciones. Es en una de estas conclusiones que pierdo el hilo de la lógica en su escrito. Olmo dice “Es cierto que la mayor parte de la culpa recae en la política exterior norteamericana.“ Me pregunto: ¿Cómo es posible que estos desastres que hemos leído, causado en su mayoría por las prohibiciones y el control que el gobierno cubano impone sobre sus ciudadanos, sea la responsabilidad de los EEUU? ¿Los EEUU le impuso a Cuba todas estas medidas absurdas que Olmo describe, y muchas otras? ¿Es que Cuba legisla hacia sus ciudadanos dependiendo de la política americana? ¿Esto es ser soberano?

Cuba, si desea el bienestar de sus ciudadanos, tiene que tomar responsabilidad de crear las condiciones que conduzcan a esta meta; y ahí no se llega evadiendo este compromiso con el pueblo echándole la culpa a la política exterior de otro país que no tiene nada que ver las leyes internas de un sistema que impide el desarrollo.

José A Hernández, MD
Presidente, CubaResponde.
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ELPAIS.COM

Escrito por: herasolmo el 23 Jul 2008 – URL Permanente

Hace no mucho tuve la oportunidad de leer un artículo de Frei Betto (1), publicado en la revista online de la Agencia Latinoamericana de Información (www.alainet.org) el día 19 del mes pasado, con motivo de la renuncia al poder de Fidel y de la visita del propio Frei Betto a Cuba en enero. En dicho artículo el autor se dedica a elogiar al régimen cubano con datos de alfabetización e índices de desarrollo humano que, cierto es, quedan fuera de toda duda, y que paso a resumir: un 99.8% de alfabetización, 70.594 médicos para 11.2 millones de personas (1 médico por cada 160 habitantes), un índice de mortalidad infantil del 5.6 por mil (cuando en USA es del 7 por mil), etc. También dice que en su visita a la isla en enero no vio ningún indicio por parte de ningún sector de la sociedad civil de descontento con el régimen ni, por lo tanto, de que una revuelta interior vaya a obligar a Raúl Castro a plantearse la convocatoria de algo parecido a unas elecciones democráticas.
Frei Betto carga también contra los Estados Unidos de América, citando el bloqueo, la base naval de Guantánamo y los cinco “héroes” cubanos (espías del régimen enviados a Florida con el objetivo de infiltrarse en los grupos cubanos de la oposición en el exilio y actualmente prisioneros en cárceles estadounidenses). Aprovecha, en lo que personalmente me parece un ejercicio de cinismo innecesario e impropio de un fraile (”Frei” es el equivalente a “Fray” en portugués), para asegurar que “ninguno de los que salieron del país continuó la defensa de los derechos humanos al insertarse en el mundo encantado del consumismo”, refiriéndose a los balseros y otros miembros de la oposición cubana en el exilio.

Ante opiniones como ésta, absolutamente en las antípodas de, por ejemplo, los cuatro miembros de la oposición cubana a los que el gobierno español dio asilo hace unas semanas, a los ciudadanos más o menos de a pie se nos hace llegar a la conclusión de que, una de dos, o estamos hablando de dos cubas distintas o estas reflexiones tan agriamente enfrentadas no responden tanto a la realidad como a amiguismos, intereses (en ocasiones inconscientes) e interpretaciones muy parciales y personales de la realidad, en ocasiones, eso sí, marcadas por experiencias personales o muy cercanas donde lo que ha prevalecido es la injusticia, el dolor y la opresión.
Fui a Cuba hará un año y medio. Como turista, eso es cierto, pero intentando en lo posible mezclarme con el pueblo y conocer su opinión, esa que les fue robada hace casi un siglo. Lo primero que debo decir es que me encontré con dos tipos de opinión, en función de si la persona que se expresaba llevaba traje o no: así, todos los guías turísticos, choferes, recepcionistas… nos hablaban con orgullo de sus condiciones laborales, los idiomas que hablaban y escribían, sus estudios (que cursaron gratuitamente hasta el final y que en ocasiones incluían varias carreras), su sanidad pública, la injusticia a la que se ven sometidos por culpa del bloqueo estadounidense, etc., mientras que la gente de a pie, la que te encontrabas por la calle rogándote por un par de pesos convertibles o por una pastilla de jabón, no dudaba en criticar al régimen, en asegurarnos las dificultades que tenían para salir adelante, para moverse dentro de la isla, para modificar su dieta en lo más mínimo, para cambiar de vivienda, para acceder a Internet o para entrar en algunos locales reservados para extranjeros. Al igual que pasa con lo que lees en los periódicos o lo que opinaría Gabriel García Márquez, por ejemplo, si lo comparamos con la opinión de Gloria Estefan o Alejandro Sanz, es difícil saber cuál es la situación real, por lo que al final mi pareja y yo optamos por buscar la verdad en los ojos de la gente, donde lo que encontramos fue hartazgo, hastío y, sobre todo, fatiga. Fatiga porque cincuenta años de esperanza se han quedado en eso: en esperanza, pero sin resultados. Fatiga por una libertad que no llega. Fatiga por la miseria (hambre, no, pero sí una extrema pobreza y falta de productos básicos, sobre todo en las ciudades del interior). Fatiga, en definitiva, por un montón de promesas incumplidas medio siglo después de ser formuladas. Fatiga porque nadie sabe quién es el culpable (como diría Sabina, que tengan la culpa Clinton o Fidel, a mí, mire “usté”, lo mismo me da), pero la situación hace ya décadas que es insostenible.
No le discutiré a Frei Betto los datos que ofrece, a todas luces incuestionables, pero sí intentaré poner sobre la mesa la otra verdad, esa que no menciona:
Es cierto, por ejemplo, que la educación es gratuita hasta los niveles superiores, pero también es cierto que los adolescentes del mundo rural tienen que “pagar” su educación gratuita con trabajo también gratuito en las plantaciones o ingenios, la mayoría de azúcar. A falta de una maquinaria adecuada la cosecha de la caña de azúcar se realiza con utensilios muy rudimentarios, como por ejemplo guadañas. El resultado son decenas de miles de inválidos y mutilados por cortes en las piernas que, aunque cobren una pensión por invalidez, tienen que recurrir a los artilugios más ingeniosos imaginables (por ejemplo bicicletas cuyos pedales se accionan con las manos) para llevar una vida que se asemeje en algo a lo normal ante la falta de aparatos ortopédicos. También es cierto que muchos (sobretodo muchas) de estos graduados han de recurrir a la prostitución u otras formas no deseables de obtención de los muy deseados pesos convertibles para poder subsistir de forma digna.
Es cierto el alto índice de profesionales de la medicina que hay en Cuba (no sólo médicos: también enfermeros, dentistas, etc.), y que mucha gente de otros países se dirige a la isla para someterse a operaciones o tratamientos. No se puede negar tampoco que Cuba es el país de América donde la esperanza de vida es más alta después de los Estados Unidos y Canadá, siempre y cuando consideremos fiables los datos que se nos ofrecen. Pero no menos cierta es la masificación existente (hasta treinta pacientes por habitación) en unos hospitales que se encuentran en la más absoluta ruina, donde cualquier medicamento que lleves es recibido con lágrimas de gratitud, donde las aspirinas se toman a cuartos para no malgastar y donde en muchas ocasiones la anestesia es substituida por acupuntura u otros tratamientos alternativos. También es cierto que un médico cubano obtiene un salario mensual de unos 20 (veinte, sí, no me he dejado ningún cero) dólares al mes (unos 500 pesos).
Es cierto que todo cubano tiene casa, y gratuita en la mayoría de los casos, al igual que la luz y el agua. También es cierto, empero, que la vivienda es gratuita porque en realidad es propiedad del estado, que los edificios están en la más absoluta ruina, que no existen los ascensores ni cualquier otro tipo de “lujos”, y que muchos cubanos están obligados a permanecer en el mismo lugar durante toda su vida por miedo a que el estado vuelva a recuperar su hogar si se marcha. Es cierto también que para un cubano medio es prácticamente imposible cambiar de provincia de residencia, e incluso debe obtener unos permisos especiales para viajar no ya fuera, sino dentro de la isla.
Es cierto que la mayor parte de la culpa recae en la política exterior norteamericana. Desde Eisenhower hasta George W. Bush, todos y cada uno de los presidentes de los Estados Unidos de América han intentado, de una forma o de otra, acabar con el régimen establecido en la isla. Fidel Castro se enorgullece de contar por centenares las veces que se ha intentado acabar con él. El bloqueo decretado por Kennedy tras el ridículo de Bahía Cochinos y la crisis de los misiles, y que perdura hasta hoy, ha de mostrado a lo largo de más de cuatro décadas que no sólo no ayuda en absoluto al pueblo cubano, sino que, muy al contrario de debilitar al régimen, lo que hace es fortalecerlo, al menos en lo moral, y no sólo dentro de las fronteras cubanas. Así, el régimen castrista aparece a ojos de personajes de demostrado calado intelectual como pueda ser Frei Betto, Julio Cortázar o incluso el cineasta estadounidense Oliver Stone como el régimen de la resistencia al imperialismo estadounidense, ese imperialismo que, cierto es, durante el último medio siglo ha regado el mundo de sangre (valgan los ejemplos de Corea, Vietnam, Iraq o Panamá) por puro terror a perder su supremacía y por miedo a que aquellos que puedan estar planteándose el hecho de desobedecerles en lo más mínimo vean algún precedente exitoso al que aferrarse. Pero no menos cierto que todo esto no ha sido sino una excusa para Fidel y su cúpula, que lo que dice haberse hecho por el pueblo cubano no ha sido sino pura erótica del poder, y que aquellos que dicen -que decimos- ser de izquierdas y viven –vivimos- muchísimo mejor que el 99,9% de los cubanos no deberían –deberíamos- quedarse –quedarnos- con los brazos cruzados ante tanta injusticia. Dice Frei Betto que el cambio llegará a Cuba cuando cese el bloqueo, se desmantele Guantánamo y se libere a los cinco héroes cubanos, y tiene toda la razón. Pero es una pena que se olvide de los presos de conciencia que se hacinan en las cárceles cubanas, de las familias mutiladas porque –recordemos- el que sale de Cuba no puede volver, de las oficinas de los CDR en todas y cada una de las manzanas y barrios del país, y que no pida algo tan sencillo como los derechos de expresión, prensa libre y unas elecciones democráticas a las cuales se presente todo aquel que lo desee.
Cuarenta y nueve años después se habla de revolución en Cuba (”revolución inconclusa”, como diría Llamazares), pero… ¿se puede hablar de revolución cuando quienes se han mantenido en el poder todo el tiempo han sido los mismos? ¿Se puede hablar de revolución cuando la mayoría de líderes cubanos pasan de los 70 años? ¿Cuando tras la jubilación de un dictador le sucede su propio hermano? ¿Cuándo no hay elecciones libres? ¿Cuándo no se puede decir lo que se piensa? ¿Cuándo es noticia que los pocos que se lo puedan permitir puedan comprarse libremente un DVD o una tostadora?
Tal vez la solución sea el cese del bloqueo. Tal vez pase por una amnistía previa a la convocatoria de elecciones libres y democráticas. Lo que parece cierto es que lo primero no sucederá sin lo segundo, i viceversa. Por lo tanto, lo deseable sería que toda esa calaña que tanto dice querer el bienestar de los cubanos se sentara en una mesa dispuesta a encontrar una solución rápida (y seguro que fácil) a la situación creada.
(1) El artículo al completo puede leerse en: http://www.alainet.org/active/22273?=es

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La vieja Cuba desde “La nueva España” 17/03/08

Tuesday, March 18th, 2008

Jorge Olivera Castillo

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El periódico La Nueva España publicó una crónica titulada Pesadilla en el Caribe donde trata de analizar si la revolución cubana valió la pena.
En las palabras de Jorge Olivera Castillo pudiéramos considerar que el ciudadano en Cuba responde con más lujos de detalle imponiendo una respuesta indiscutible.

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LA HABANA, Cuba – Desde Asturias llega una hoja clínica fatal. El castrismo está grave. De acuerdo a los datos aportados no hay esperanza de recuperación. Todas las formulaciones muestran una verdad inobjetable: En casi 50 años de socialismo, Cuba exhibe más desaciertos que avances.

Para fundamentar los percances, el periódico La Nueva España reproduce algunas de las opiniones de Andrés Oppenheimer, el reconocido columnista del diario floridano The Miami Herald y de El Nuevo Herald y ganador del premio Pulitzer en 1987.

Las citas vertidas amplifican las notas desafinadas que la nomenclatura de la isla intenta cubrir con nuevos ciclos retóricos. Ni los masajes triunfalistas, ni el ruido de los aplausos que el partido comunista logra armonizar con la miseria, sirven para desviar la atención de un proceso político plagado de insuficiencias y dislates.

Oppenheimer va al grano. Pone una lupa delante de las llagas para que no haya distorsiones, ni otros espejismos tan útiles para la duda.

Hace algunos años estuvo en Cuba y pudo tomarle el pulso a una revolución que ya exhibía diagnósticos desfavorables. En el trabajo periodístico publicado por La Nueva España se traen a colación los salarios de miseria que se pagan en el “paraíso” socialista. Se cita la irrelevancia de los subsidios alimenticios entregados por el estado a través de la tarjeta de racionamiento, que apenas alcanzan para satisfacer las necesidades de primer orden. Aparece el asunto del apartheid que prohíbe a los nacionales hospedarse en hoteles y también certifica la imposibilidad del disfrute de otras instalaciones reservadas solo para el turismo internacional.

En este recorrido por la Cuba que la élite del poder trata de ocultar, saltan a la vista las posibles consecuencias para los potenciales lectores de ciertos medios extranjeros. Esto puede resultar en duras recriminaciones y hasta en procesos judiciales avalados en una figura delictiva conocida como propaganda enemiga.

Todo esto dice Oppenheimer y hasta se pregunta si la revolución valió la pena, aún admitiendo que en su tiempo estuvo justificada.

Al margen del hipercriticismo y lejos de asumir poses inquisitoriales, me atrevo a situar a la llamada revolución cubana en la zona reservada a los desastres. Los logros que se presentan por un lado tienen por contraparte una suma de anomalías que sacan notable ventaja en una historia lo suficiente larga para divisar los contrastes.

La educación y la salud pública son a estas alturas dos estaciones donde se ceban el descontrol, la ineficiencia y la carencia de recursos, lo que redunda en pésimos servicios. Fueron vitrinas gracias al aporte del defenestrado campo socialista que financiaba el proyecto de socialismo caribeño por intereses geo estratégicos y afinidades ideológicas. Cuba fue una pieza clave en el diseño geopolítico de la guerra fría. La Unión Soviética y sus satélites de Europa corrían con las cuentas. El desarrollo era puro artificio. La sostenibilidad del proyecto una especie de préstamo que sucumbió a los vientos de la dialéctica.

Hoy Cuba es un país carcomido por el voluntarismo, la politiquería, la falta de ética, el declive de los valores y el uso indiscriminado de las estadísticas como forma de manufacturar un éxito a la medida de los deseos de la nomenclatura.

Las únicas dos conquistas que han resistido la prueba del tiempo y que de hecho han contribuido a la conservación de la status quo son en la esfera de la propaganda y en la represión. Aquí surge la dicotomía. Lo que es un detalle de eficiencia para la élite de poder se traduce en una desgracia para la nación en su conjunto.

Han logrado marcar el paso hacia la involución a un ritmo vertiginoso. Lo peor radica en que las apariencias de éxito cubren un espectro lo suficientemente amplio como para confundir a muchos y darle a los cómplices de la mentira el instrumental idóneo para transmitir, a todo volumen, las resonancias de un “triunfo”

Al margen de toda la alharaca, poco a poco la verdad proyecta su desnudez. Estamos en la órbita del fracaso y no es una apreciación trivial.

Desde las páginas de La Nueva España se ofrece un dictamen que nada tiene que ver con la vitalidad y la noble trascendencia. Sin lugar a dudas, es un acercamiento a una revolución moribunda. Lo sé porque entre otras cosas pude experimentar los temblores del escalofrío al leer los datos sacados de un nombrado archivo cubano de Nueva Jersey. Esta instancia ha logrado documentar durante el castrato 4 073 fusilamientos y 3000 muertes de personas en sospechosas circunstancias.

Hay una realidad, la dictadura no ha caído, pero eso no quiere decir que la historia le obsequiará laureles y otras recompensas. Cuba está en ruinas. Para ir contabilizando los escombros de ahora y los venideros sobran voluntarios. Me sumo a Oppenheimer, a La Nueva España y quienes quieran tomar parte en esta faena. Sin dudas hay que irse preparando para trabajar horas extras.
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Gallegos, caldos y politiquería 05/03/08

Wednesday, March 5th, 2008

Víctor Manuel Domínguez

LA HABANA – La participación de intelectuales gallegos como invitados de honor a la Feria del libro de La Habana que se celebra por estos días en Cuba, ha generado encontradas opiniones.

Mientras que la Federación Gallega de Periodistas (FEGAPE) lamenta la visita de una delegación institucional y cultural de la Xunta de Galicia a Cuba, por considerar que en este país se violan los derechos fundamentales de sus ciudadanos, Abel Prieto, ministro de Cultura cubano, aseguró que la cultura no es espacio para politiquería.

Las razones de la FEGAPE, sustentadas en que las autoridades de la Isla mantienen en las cárceles 234 prisioneros de opinión, entre ellos 23 periodistas, no fueron rebatidas por los funcionarios gubernamentales, quienes se limitaron a señalar que “la derecha en España ha querido convertir nuestra feria y la participación de los intelectuales gallegos en una cuestión de política interna, y las autoridades de la Xunta han tenido posiciones muy dignas que debemos reconocer”.

Conocidos ambos puntos de vista en torno al tema, donde la FEGAPE asegura que visitar la Isla comunista es hacerle el caldo gordo a una dictadura que por más de cuarenta años ha mantenido al país en un puño, y la contraparte cubana ponderó la voluntad de la Xunta de Galicia de propiciar espacios de encuentro entre los pueblos de Cuba y España, dos periodistas y ex prisioneros del grupo de los 75 opinan sobre el hecho.

Jorge Olivera Castillo, arrestado y condenado a 18 años de prisión durante la denominada primavera negra de Cuba (realizada contra opositores pacíficos en marzo del 2003) por fungir como director de la agencia de Prensa Independiente Habana Press, y puesto en libertad por Licencia extra penal por enfermedad, aseguró:

“Resulta antiético que los periodistas de países libres se sumen a la caravana de una nación donde los derechos a la libertad de expresión y de opinión son una quimera, y por el más mínimo enfrentamiento o desmitificación de la verdad oficial un hombre sea condenado a elevadas penas y en juicios sumarios, sin ningún tipo de garantía procesal”.

Considero que la presencia tanto de los periodistas como los demás integrantes de la delegación gallega en la Feria del libro de La Habana, contribuye a enviar un mensaje equivocado a los luchadores por la libertad en la Isla, pues apuntalan con su visita el corroído e intolerante edificio de un régimen que encarcela por opinar, sin importar si el tema es político, económico o cultural.

Por su parte, Carmelo Díaz Fernández, condenado a 19 años de prisión durante la causa contra los 75, y ex director de la Agencia de Prensa Sindical Independiente de Cuba (APSIC), aseguró que ningún hombre libre que se respete asiste al festín de la intolerancia y la represión.

Como dijera el Apóstol José Martí, Díaz Fernández indicó, “A la mesa del castigador no puede sentarse con honra, sino sin honra, ningún hermano del castigado”, y los gallegos son nuestros hermanos.

El apoyo moral de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), y Reporteros sin Fronteras, al rechazo formulado por la FEGAPE ante la presencia de la delegación de artistas e intelectuales gallegos a la Feria del Libro de La Habana, inclina la balanza a favor de quienes más allá de la supuesta politiquería esgrimida por las autoridades de la Isla, consideran que un caldo gallego no puede saciar el hambre de opinión de todo un pueblo necesitado de libertad.
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