CASTRO EXPORTA MEDICINAS PESE A LA ESCASEZ QUE SUFRE CUBA
Por JESUS HERNANDEZ CUELLAR
CONTACTO Magazine (www.contactomagazine.com)
3/21/01
Oscar Rosales y Silvia Acosta viajaron separadamente desde Estados Unidos a Nicaragua para visitar a unos familiares y creyeron que era una buena oportunidad para comprar algunas medicinas que sus parientes en Cuba les habían pedido.
“En Cuba la gente carece de las medicinas más elementales y pensé que en Nicaragua encontraría medicamentos más baratos para ayudar a mi hermana en Santiago de Cuba”, narró Rosales, de 64 años, empleado de Continental Airlines en Houston, Texas.
Lo mismo decidió Acosta, de Hawthorne, California, al arribar a Managua.
“Mi familia necesitaba unos antibióticos y en Managua se pueden conseguir, a veces hasta sin receta médica”, contó Acosta.
Pero ambos quedaron sorprendidos al leer en las etiquetas de los medicamentos la frase: “Hecho en Cuba”. En letras muy claras aparecía el nombre de la empresa exportadora, MediCuba, una firma propiedad del gobierno de Fidel Castro, a la que se atribuye también la práctica del llamado “turismo de salud”, que consiste en ofrecer servicios médicos a extranjeros que pagan en dólares.
“¿Usted se imagina lo que significa que un familiar suyo en Cuba le pida antibióticos porque allá no los hay, y uno descubra que el régimen cubano los vende en el extranjero y luego culpa a Estados Unidos de esa escasez?”, preguntó Rosales. “Me indigné tanto que las devolví y me fui”.
“El farmacéutico me dijo que sí, que esas medicinas las enviaban desde Cuba, pero se mostró desconfiado cuando le hice algunas preguntas más”, añadió Acosta respecto al empleado de la farmacia La Vid, situada en Cruce de Villa Progreso, Managua, Nicaragua, donde compró un paquete de 20 tabletas de 500 mg. de Amoxicilina, en 40 córdobas, la moneda oficial nicaragüense, y un paquete de Dicloxacilina, también de 500 mg., en 60 córdobas.
El costo total luego de la conversión de monedas fue de unos 10 dólares.
La presentación de los antibióticos adquiridos por Rosales y Acosta, una especie de penicilina que se suministra por vía oral, es muy similar a la de los que se fabrican y venden en Estados Unidos y el resto del mundo. Están empaquetados sobre una base de aluminio plateado por detrás, con una cubierta de plástico trasparente por delante. Nadie diría que fueron manufacturados en el ambiente de escasez y penurias que supuestamente padecen los laboratorios cubanos. Su envoltura final, sin embargo, no es una caja sino un sencillo sobre de papel blanco.
Por su parte, Rosa Silva Molineros, una consumidora de Cartagena, Colombia, dijo que hospitales públicos de su país usan, entre otras, medicinas y vacunas contra la meningitis y contra la hepatitis, hechas en Cuba.
De acuerdo con Silva Molineros, en el centro comercial San Andresito, de Cartagena, ha estado a la venta un medicamento para una enfermedad de la piel llamada vitiligo, y otro llamado “Sales de Oro”, para la artritis. Ambas medicinas son hechas en Cuba.
Mientras tanto, en República Dominicana también se venden medicamentos hechos en laboratorios cubanos, señala Sofía Valdivia, dominicana residente en New Jersey que frecuentemente viaja a su país.
“En algunas farmacias se venden medicamentos hechos en Cuba, pero el público tiene que comprarlos con receta médica”, dijo a CONTACTO un médico dominicano que ejerce en su país y que pidió no ser identificado.
Cifras Reveladoras
De acuerdo con datos aparecidos en un informe del Departamento de Estado de Estados Unidos en 1997, el gobierno cubano, sólo en 1994, exportó 110 millones de dólares en suministros médicos. En 1995, esa cifra aumentó a 125 millones de dólares. Tanto 1994 como1995 fueron años de fuerte crisis para la salud pública cubana, en control del gobierno, que ofrece los servicios a los nacionales gratuitamente en hospitales y policlínicos públicos.
Las ventas se hicieron mayormente a Argentina, Colombia, Chile y México. Fue muy conocido, hace pocos años, el escándalo que suscitó en Brasil la venta de una vacuna cubana contra la poliomielitis, que se encontraba en mal estado.
Se calcula, además, que por esas fechas alrededor de 7 mil extranjeros que se beneficiaron de los planes del llamado “turismo de salud”, dejaron en las arcas del gobierno de Cuba unos 25 millones de dólares. El “turismo de salud” ha sido objeto de fuertes críticas por amplios sectores de la oposición cubana, dentro y fuera de Cuba, por la presunta discriminación a que este esquema somete al cubano común, que no tiene acceso a los servicios médicos que disfrutan los extranjeros.
Fuentes oficiales norteamericanas indicaron también que en 1996 Cuba, con 11 millones de habitantes, llevó a cabo importaciones por un valor aproximado a los 3 mil millones de dólares, pero de éstos sólo 46 millones fueron para el sector de la salud. Comparativamente, República Dominicana, con sólo 7.5 millones de habitantes, importó 208 millones de dólares en suministros médicos, en el mismo período.
Por otra parte, durante todo el año 1996 y hasta julio de 1997, la Oficina de Control de Bienes Extranjeros del Departamento norteamericano del Tesoro (OFAC), había expedido 68 licencias para la entrega de ayuda humanitaria a Cuba y 44 para la evaluación de las necesidades sanitarias de la isla. Durante el mismo período, el Departamento de Comercio de Estados Unidos aprobó 123 licencias para hacer donaciones humanitarias a la isla.
Además, desde la aprobación de la llamada Ley Torricelli de 1992 hasta la publicación del mecionado informe del Departamento de Estado, Estados Unidos había aprobado 36 de 39 solicitudes de licencias para ventas médicas a Cuba, de las cuales 31 eran para ventas comerciales de medicamentos, equipos médicos y suministros relacionados con la salud.
Asimismo, entre 1992 y 1997, de acuerdo con el mismo informe, Estados Unidos había permitido el envío de 5,227 donaciones humanitarias de medicinas y equipo médico a la isla.
Estas donaciones y licencias para ventas comerciales se han mantenido hasta hoy.
El Doble Estándar
Con notable frecuencia, el gobierno de Cuba organiza un evento internacional llamado Feria de Tecnología Médica de Cuba, en la que se muestra un gran número de medicinas y equipos de alta tecnología, fabricados en la isla y el extranjero. Durante el evento se coordinan visitas de extranjeros a los hospitales y clínicas en los que se practica el “turismo de salud”, promovido por las empresas ServiMed y MediCuba.
Se ha denunciado que en esos hospitales se atiende también a la élite gobernante cubana. Sin embargo, los ciudadanos comunes de la isla, no pueden acudir a esos centros.
Un folleto que anuncia los servicios de una de estas clínicas, la Cira García, ubicada en el exclusivo sector de Miramar, La Habana, asegura lo siguiente: “El más alto nivel médico a su disposición. Ofrecemos novedosos tratamientos para esquizofrenia, esclerosis múltiple, artritis reumatoidea, hipertensión, chequeos ejecutivos, servicios estomatológicos, cirugía estética, salas de curaciones y terapia intensiva, y ambulancias con todo lo necesario para la reanimación de pacientes”.
El mismo folleto, que circula fuera de Cuba, informa: “Además, alojamiento para acompañantes con servicios de menú a la carta, peluquería, tintorería, reservaciones para paseos y taxis”.
La élite gobernante cubana, sin embargo, recibe también tratamientos médicos en el extranjero, inclusive en Miami, Florida, pagados por el gobierno cubano.
Ninoska Pérez Castellón, periodista de Miami y portavoz de la Fundación Nacional Cubano Americana, ha podido grabar conversaciones con estos pacientes y las ha transmitido por radio después. Uno de estos casos fue el de María Antonia Morales, esposa de Javier Domínguez, funcionario del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP).
Esta y otras entrevistas similares fueron reproducidas en el libro “El exilio indomable”, de Alvaro Vargas Llosa, publicado en España por la editorial Espasa Calpe.
Morales dijo a Pérez Castellón, quien se hizo pasar por empleada del centro médico en que se atendió la primera, que el pago por los servicios venía directamente “de la embajada de Cuba en Washington”, presumiblemente la Oficina de Intereses cubana, y al preguntársele qué tipo de servicios había recibido, indicó lo siguiente: “Bueno, una cirugía máxilofacial”.
(En la elaboración de este artículo colaboraron Aleida Durán, desde Union City, New Jersey, y Manuel Balboa, desde Hawthorne, California).
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Cuba empieza a recibir ayuda y disidentes piden a Gobierno que acepte más
4 Septiembre 2008
La Habana, (EFE).- Cuba empezó hoy a recibir los primeros aviones de ayuda internacional luego del paso devastador del huracán “Gustav”, mientras sectores de la oposición interna reclamaron al Gobierno que acepte la asistencia de más países e incluso de EE.UU. para dar respuesta a los estragos dejados por el ciclón.
Dos aviones de carga rusos, de un total de cuatro, llegaron en la madrugada de hoy al aeropuerto José Martí de La Habana con material de construcción, catres, mantas y otros artículos en el primer contingente de asistencia humanitaria en arribar a la isla desde que el “Gustav” atravesó el occidente cubano el pasado sábado.
Moscú hará llegar a la isla alrededor de 100 toneladas de material, incluyendo 120 tiendas de campaña con capacidad para 40 personas cada una, materiales de construcción, vidrio, cables, mantas y otros artículos, informaron a Efe fuentes diplomáticas rusas.
La embajada española informó a Efe que ese país se sumará mañana a Rusia con el envió de un primer avión con 15 toneladas de material, que incluye “generadores eléctricos, material de cobijo, kits higiénicos, mosquiteras y depósitos de agua”.
El material será destinado a las provincias de Pinar del Río e Isla de la Juventud, ambas en el occidente del país y las más devastadas por el “Gustav”.
El balance provisional de daños arroja un saldo de unas 140.000 viviendas, escuelas, y hospitales con destrozos parciales o totales, miles de hectáreas de cultivo arrasadas y cientos de kilómetros de vías y de tendidos eléctricos y telefónicos demolidos.
Ante este panorama, sectores de la disidencia interna pidieron hoy al Gobierno de Estados Unidos que levante las restricciones del embargo contra Cuba, al menos “por espacio de dos meses”, en lo referido a remesas, paquetes y viajes.
En una carta divulgada hoy en La Habana, los opositores Martha Beatriz Roque y Vladimiro Roca, líderes de la Agenda para la Transición, afirman que el objetivo fundamental de la petición es “proporcionar un pequeño respiro a los que sufren sin solución a sus problemas”.
En 2001, el azote del huracán “Michelle”, que devastó siete provincias de Cuba, llevó a la administración de George W. Bush a levantar las restricciones del embargo sobre alimentos y medicinas, excepción que continúa hoy vigente.
El grupo envió otra carta al presidente cubano, Raúl Castro, en la que le informa de la misiva enviada a Bush y solicita que acepte la ayuda de EE.UU. y de los países de la Unión Europea o permita que “Organizaciones No Gubernamentales puedan contribuir a aliviar la difícil situación” después del paso del huracán.
Los disidentes señalan que “la intransigencia del Gobierno cubano con respecto a la asistencia humanitaria al paso de cualquier fenómeno atmosférico por la isla ha privado al pueblo del beneficio de dicha ayuda”.
El líder de la ilegal Comisión Cubana de Derechos Humanos, Elizardo Sánchez, indicó hoy a Efe que aunque en el pasado Cuba ha recibido ayuda de Venezuela, “en general, la política del Gobierno ha sido la de no aceptarla”.
Paralelamente, el Gobierno de Estados Unidos anunció hoy que está dispuesto a permitir el envío de ayuda humanitaria a los damnificados por el “Gustav” en Cuba, pero solo a través de organizaciones no gubernamentales.
El embajador mexicano en La Habana, Enrique Jiménez Remus, dijo a Efe que una comisión de técnicos de su país viajará a la isla para ver las necesidades de la isla en los dos temas prioritarios: vivienda y electricidad.
El diario oficial Granma informa hoy que, además, los Gobiernos de España, Venezuela, Colombia, República Popular China, Bolivia, Argentina, Brasil, Guatemala, Islas Caimán, Perú, Santa Lucía y Timor Oriental han hecho ofrecimientos de asistencia.
El ex presidente cubano Fidel Castro señaló en un artículo publicado el miércoles que, para paliar las necesidades más elementales, Cuba requiere 3.000 ó 4.000 millones de dólares y necesitará al menos 1,5 millones de viviendas resistentes a ciclones.
Castro hizo un llamamiento a los cubanos a que se esfuercen para dar respuesta a los estragos dejados por el “Gustav”, que comparó con los de la bomba atómica que cayó sobre Hiroshima en 1945.
“Tal esfuerzo debe salir del trabajo del pueblo. Nadie lo puede hacer por nosotros”, dijo.
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