Cuba: El país más justo y libre
Friday, November 28th, 2008
El canciller cubano Felipe Pérez Roque visitó recientemente Moscú donde, según reporte de Prensa Latina, declaró: “Cuba trabaja para convertirse en el país más justo y más libre del planeta”. En opinión del funcionario para alcanzar esa meta solo se necesita que le quiten “de encima el bloqueo”.
El afán de crear “el país más justo y más libre del planeta” es de gran atractivo para quienquiera que desee el bienestar de los cubanos. Ya que el canciller considera “el bloqueo” el único obstáculo para lograr este fin vale la pena un examen más riguroso del tema. El mero concepto de un bloqueo comercial se desvanece con el dato de que Estados Unidos es el quinto socio comercial del gobierno de Cuba. Por lo tanto es inaceptable la versión de nación sitiada expuesta por el canciller cubano.
La realidad es que EE.UU tiene sólidas relaciones comerciales con la isla como evidencian cifras reveladas en YahooNews de acuerdo a las que, desde enero hasta el 15 de noviembre del presente año, el gobierno cubano había importado la cifra record de 536 millones de dólares en productos estadounidenses. Vale destacar la forma de pago de esas importaciones ya que mientras el Estado de Cuba abona en efectivo el costo de las transacciones con compañías americanas no paga ni un centavo de la deuda contraída con otros socios comerciales.
Obviamente el embargo no es el obstáculo que le impide a Cuba ser el país más justo del orbe (como desea Pérez Roque) sino que existen otras trabas. Una de ellas podría ser el fenómeno descrito desde Cuba por Vladimiro Roca en su artículo “¿El fin de la explotación del hombre por el hombre?”. En este reporte se detalla como a los choferes de la empresa estatal Cubataxi se les paga el 30 por ciento de la recaudación diaria -cifra aceptable en opinión del redactor- pero al mismo tiempo él explica que en la Cuba de hoy “siempre hay un pero” como es la existencia de dos monedas nacionales (los CUP o chavitos y los CUC o pesos), tasas de cambio arbitrarias, y la obligación legal de cambiar el dinero extranjero recaudado, normas que reducen el sueldo de esos taxistas del 30 por ciento al 1.2 por ciento. Además, los choferes pagan los gastos por mantenimiento de sus carros y para rematar tienen que entregar el 40 por ciento de las propinas al empleador Cubataxi. El periodista concluye que los salarios de esos taxistas quedan finalmente reducidos a cifras miserables.
En contraste con la situación de los trabajadores de Cubataxi, Roca describe el modo de vida de funcionarios como Felipe Pérez Roque. Al respecto él revela en su escrito que: “la nomenclatura vive en las mejores casas de los mejores repartos del lugar de residencia, les reparan las viviendas periódicamente; tienen automóviles que les cambian cada 5 años, con toda la gasolina que quieran; compran en tiendas especiales con acceso a mercancías que no están disponibles ni en las tiendas de recaudación de divisas; vacacionan en casas y hoteles para ellos, a precios muy por debajo del que tendrían que pagar obreros o personas comunes; cuando se les rompen los efectos electrodomésticos, los cambian, no los reparan”.
Considerando el vigoroso comercio entre los Estados Unidos y el gobierno de Cuba, viendo la manera como éste se aprovecha financieramente de los taxistas y demás trabajadores, se puede afirmar que entre los obstáculos para establecer una situación económica justa no cuenta el presunto bloqueo mencionado por Pérez Roque sino las leyes impuestas por el estado que él representa. Esas normas injustas ahogan al laborioso pero premian, con privilegios inmerecidos, la lealtad política de los funcionarios. ¡Así nunca habrá justicia!
La segunda parte de la aseveración del canciller donde él expresa su deseo de que Cuba se convierta en el país más libre del mundo será objeto de análisis en otro post pero de momento conviene recordar el artículo escrito desde Cuba por Frank Correa, títulado “La visita de Severo Sarduy”, donde el autor trata la censura infligida por el gobierno a personalidades notorias de la cultura cubana como Lezama Lima, Cabrera Infante, Heberto Padilla, Reinaldo Arenas … por citar cuatro de ellos a fin de no extender este espacio más de lo debido. De ser cierto que Pérez Roque quiere convertir a Cuba en el país más libre del planeta podría comenzar por permitirle a los cubanos leer las obras de los escritores nacionales que han sido censurados. No es creíble que el embargo comercial estadounidense al gobierno de Cuba tenga relación alguna con la medida impuesta por éste prohibiéndole a los cubanos leer obras literarias de sus compatriotas porque el cese de esas restricciones económicas no provocaría el acceso a las obras de los mencionados escritores. Sí lo que desea el canciller es libertad primero debe comprender que ser libre incluye el derecho a leer sin censura, razón por la que se debe levantar toda restricción para leer las obras literarias de esas figuras trascendentales de la cultura cubana.
José A. Hernández, MD
CubaResponde
