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El naufragio cubano

Sunday, January 18th, 2009

Después de medio siglo de revolución, la economía de la isla está en bancarrota

MAITE RICO 

EL PAíS  - enlace

Madrid - 05/01/2009

El máximo líder cubano, Fidel Castro, y su hermano Raúl, presidente del país, han decidido pasar de puntillas por el 50º aniversario de la revolución que los aupó al poder. Y es que la población, sumergida en la lucha por la supervivencia, no está para celebraciones. El régimen esgrime “los huracanes y la crisis financiera internacional”, además del embargo estadounidense, para explicar el hundimiento de la que fuera la tercera potencia económica de Latinoamérica en 1957. Los economistas, y muchos cubanos de a pie, califican de “coartadas” esas razones y culpan a un “sistema disfuncional y totalitario”.

Los cubanos viven peor hoy que hace 50 años: lo dicen ellos y lo confirman las estadísticas. Desde que Moscú suspendió los subsidios en 1990, la isla no levanta cabeza y la producción está paralizada. El salario (un promedio de 400 pesos o 15 euros al mes) no alcanza para cubrir las necesidades básicas de una familia, como ha reconocido el propio Raúl Castro. Los alimentos que se reparten con la cartilla de racionamiento apenas dan para una semana.

Las penurias se han agudizado con la introducción de la doble moneda: los cubanos reciben el sueldo en pesos, pero deben comprar toda una serie de artículos en pesos convertibles o CUC, rebautizados popularmente como chavitos. Un CUC equivale a 24 pesos nacionales (un euro). Los pesos sirven en las bodegas de alimentos subsidiados, en las tiendas de ropa reciclada (de segunda mano) o en las guaguas. En cambio, la carne de res, la leche, buena parte de las medicinas, la ropa nueva o los electrodomésticos tienen que pagarse en CUC y a precios estratosféricos. En la tienda Palco, por ejemplo, un litro de leche vale 3,17 dólares (2,28 euros) y una lata de atún, 4,27 (2,3 euros). El Estado pretende así recuperar el circulante en divisas y reducir el déficit público.

El problema es que sólo los cubanos que tienen contacto con el turismo, trabajan en empresas mixtas o reciben remesas de familiares en el exilio pueden acceder al CUC. La mayoría de la población sólo maneja pesos y pasa necesidades. “La brecha social es cada vez mayor y la desigualdad en el ingreso se ha duplicado”, comenta desde La Habana el economista Óscar Espinosa.

Cuando Raúl Castro permitió el acceso a ordenadores y telefonía móvil, muchos cubanos se encogieron de hombros. “¿De qué me sirve?”, pregunta Sara, que acaba de licenciarse como programadora de Informática y gana 400 pesos al mes. “¡Si ni siquiera puedo comprarme unos zapatos decentes! Una computadora vale 1.000 CUC, y el teléfono móvil, 60 CUC, más otros 121 la línea. Y a ti no te pagan en chavitos. ¿Cómo tú vas a comprar nada?”.

Carmelo Mesa-Lago, profesor de la Universidad de Pittsburgh, no duda en calificar de “desastrosa” la política económica cubana de los últimos 50 años, jalonada por “la colectivización y la centralización, siete cambios de organización económica, cuatro cambios de estrategia de desarrollo y destrucción del incentivo individual”. Sonados y costosos fracasos, como el empeño de Fidel Castro por lograr una zafra de 10 millones de toneladas de azúcar, criar vacas que dieran leche de sabores o establecer plantaciones de café a una altitud inadecuada, reflejan las arbitrariedades de un régimen que ha sobrevivido gracias a los subsidios externos.

La caída de la URSS puso fin a unas ayudas de 65.000 millones de dólares (cinco veces el Plan Marshall con el que EE UU contribuyó a la reconstrucción europea tras la II Guerra Mundial). Comenzó entonces un periodo de penurias del que la isla no ha salido todavía, a pesar de que Venezuela tomó el relevo, en 1999, como benefactor de Castro: Hugo Chávez suministra a Cuba el 57% de sus necesidades de combustible a precios preferenciales, que en 2008 supuso un subsidio de entre 2.500 y 3.000 millones de dólares.

Si en 1957 sólo Argentina y Uruguay superaban a Cuba en renta por habitante, hoy la economía cubana es la penúltima del continente, por delante de Haití. Incluso si se aceptaran las cifras del Gobierno, Cuba se situaría en el puesto 21º de América Latina. El régimen se niega a calcular la pobreza con los métodos homologados. Aún así, un 46% de los habitantes de La Habana se consideran pobres o muy pobres.

Los subterfugios estadísticos no pueden ocultar la dimensión del naufragio. Esqueletos de fábricas e ingenios abandonados salpican el paisaje de la isla. La Habana languidece con sus edificios en ruinas. Los mercados están desabastecidos y la gente resuelve la comida en el mercado negro.

En 1958, Cuba producía casi el 80% de los alimentos que consumía y era el principal proveedor de hortalizas de EE UU. Hoy es al revés: la isla importa más del 80% de la cesta básica y la mayor parte de los alimentos viene de EE UU, quinto socio comercial de Cuba a pesar del embargo decretado en 1962. Actualmente, más del 50% de las tierras cultivables están ociosas. En 2007, la producción de azúcar se hundió a 1,2 millones de toneladas, la peor desde 1903. El turismo, las remesas de los exiliados y los subsidios venezolanos compensan el déficit de la balanza comercial.

Del deterioro no se libran ni los logros esgrimidos por la revolución. Si bien en los años cincuenta Cuba ya tenía la menor mortalidad infantil y uno de los índices más altos de alfabetización de Latinoamérica, la revolución extendió la educación y la salud a las zonas rurales. Hoy, casi la mitad de los 60.000 médicos está en las “misiones internacionales” pagadas por Venezuela. No hay ambulancias y los medicamentos escasean. La educación tampoco se salva de la debacle, debido a la masiva deserción del profesorado. Según el diario oficial Granma, las escuelas e institutos de La Habana tienen un déficit de 8.576 profesores.

En teoría, Raúl Castro es consciente del desastre, pero su aparente espíritu reformista tiene el contrapeso de su hermano Fidel, que “boicotea los cambios”, señala Carmelo Mesa. La revolución que prometió libertad e igualdad ha construido “una sociedad totalitaria e injusta”, dice Espinosa.

Bush lamenta que Cuba conmemore 50 años ‘de una de las dictaduras más crueles’

Wednesday, January 14th, 2009

14-01-2009

WASHINGTON, 14 (Reuters/EP) - enlace con artículo original

El presidente estadounidense, George W. Bush, reiteró ayer sus críticas a la política de Cuba y, mientras se anuncia una posible reducción de las sanciones a la isla, lamentó que ‘cuando la mayoría del mundo celebra el comienzo de un nuevo año, Cuba conmemora el 50 aniversario de una de las dictaduras más crueles que este hemisferio ha visto’.

La enésima crítica de Bush al Gobierno de La Habana se produce una semana antes de que ceda el testigo en la Casa Blanca al demócrata Barack Obama y coincide con un discurso de la designada secretaria de Estado, Hillary Clinton, que anticipó desde el Senado una futura eliminación de las restricciones para viajar a los cubanos. Mandatarios de latinoamérica y las propias autoridades isleñas le piden que incluya entre sus gestos el levantamiento del embargo iniciado hace 46 años.

Sin embargo, Bush defiende no variar las posturas porque considera que los cambios en Cuba han sido insuficientes, pese a las medidas aperturistas del presidente, Raúl Castro. ‘Mi administración ha instado continuamente al Gobierno cubano a realizar cambios políticos y económicos y a mejorar los Derechos Humanos, agregó, lamentando que la respuesta del régimen ‘ha sido la continua represión del pueblo cubano’.

Cubanos reafirman compromiso de mantener conquistas revolucionarias

Friday, January 9th, 2009

La Habana, 8 ene (PL) 

Prensa Latina - enlace con artículo original

El miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y su primer secretario en esta capital, Pedro Sáez, reafirmó hoy el compromiso de sus compatriotas de mantener las conquistas revolucionarias.

Nada ni nadie tendrá la posibilidad de aniquilar a los millones de cubanos que estamos dispuestos a defender la Revolución, apuntó el dirigente al intervenir en el acto por el aniversario 50 de la entrada a La Habana de la Caravana de la Libertad.

Después de iniciar en Santiago de Cuba un recorrido por gran parte de la Isla, las tropas rebeldes que encabezadas por Fidel Castro derrocaron a la dictadura de Fulgencio Batista, llegaron a esta ciudad el 8 de enero de 1959.

Sáez afirmó que pese al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos y los intentos para aislarla y condenarla, Cuba se ha levantado con la gallardía del pueblo y el liderazgo de sus dirigentes.

Destacó que hoy esta isla caribeña es parte de una América Latina más revolucionaria, la cual, agregó, tiene de guías a hombres como el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, quien asistió a la celebración como parte de su visita oficial a La Habana.

Solo unidos podremos vencer los obstáculos que tenemos por delante, enfatizó Sáez, quien resaltó que los cubanos tienen muchas razones para festejar este medio siglo de victorias.

La general de brigada Delsa Esther Puebla, integrante de la caravana de 1959, señaló que el camino ha sido escabroso, pero “confiamos en las nuevas generaciones para mantener la obra construida”.

 

A 50 años del triunfo sentimos el orgullo de pertenecer a este heroico pueblo y de contar con Fidel Castro y Raúl Castro como guías y su misma firmeza y esperanza en el futuro, indicó la destacada luchadora.

 

El alumno de la enseñanza secundaria César Daniel Fumero expresó que los jóvenes cubanos sabrán defender la Revolución y las conquistas socialistas.

 

ale/dsa

Doloroso legado de los cincuenta años de la revolución cubana

Monday, January 5th, 2009

Publicado el lunes 05 de enero del 2009

By D. CAVE / The New York Times - enlace con artículo publicado en El Nuevo Herald

Cuatro meses después que aparecieron en las aguas entre La Habana y Miami, los cuatro muertos siguen sin nombre. En una morgue en los Cayos de la Florida, yacen en camillas apiladas como literas, con el cuerpo mordido por tiburones y el rostro demasiado putrefacto como para que los puedan identificar.

La policía sospecha que eran balseros cubanos. Nilda García piensa que uno de ellos podría ser su hijo — y la sola idea la hace llorar. Catorce años después de salir de Cuba en su propia embarcación improvisada, se da cuenta de que vuelve a preguntarse: ¿cuándo terminará?

”¿Cuántas madres están pasando por esto?”, dijo García en una entrevista en el departamento de su hija en Hialeah, a la espera de los resultados de la prueba de ADN de los cadáveres. “¿Cuántas más lloran por sus pérdidas? ¿Cuántos jóvenes se han ahogado en este mar? ¿Cuántos?”.

Hace cincuenta años, muchos cubanos vitorearon cuando Fidel Castro se hizo con el poder en La Habana, e incluso ahora, la revolución atrae a muchos admiradores, como lo evidencian las agencias canadienses que anuncian viajes “para celebrar cinco décadas de resistencia”.

Sin embargo, los cadáveres hablan de un legado diferente. Aquí en el sur de Florida, donde se han asentado aproximadamente 850,000 cubanos con el transcurrir de los años, oleadas repetidas de exilio doloroso y separaciones de familias definen la era de Castro. La revolución nunca cumplió sus expectativas esperanzadoras, la isla que aman se ha deslizado a la decadencia, y, para muchos, el aniversario dorado no es más que una evocación de traumas, viejos y nuevos.

“Todos los días resuena en la conciencia de todo el mundo”, expresó Ramón Saúl Sánchez de 54 años, fundador del Movimiento Democracia. “Cincuenta años es algo muy difícil de aceptar”.

Algunos cubanos siguen siendo retadores. Huber Matos, el ex líder revolucionario que llegó a Miami después que Castro lo mandó a la cárcel en 1959 por sugerir que el gobierno cubano incluía a demasiados comunistas, dijo que el aniversario lo inspiró a seguir presionando por el cambio.

”Cuando se piensa en lo que se tiene que hacer, no se puede estar triste”, dijo Matos de 90 años. “Seguir trabajando, esa es la clave”.

Sin embargo, para muchos, el 50 aniversario de la revolución ha inspirado un período de reflexión. Los cubanos de la Florida dicen que están de luto en privado o tratando de olvidar, y son mínimas las conmemoraciones formales. Si en los 80, Miami era un lugar de combatientes, donde ”las vanidades de La Habana se hacen polvo”, como escribió Joan Didion, actualmente también es hogar de muchos recién llegados que sepreguntan si debe continuar el dolor.

Una encuesta de opinión realizada por la Universidad Internacional de Florida y dada a conocer recientemente, muestra que el 55 por ciento de los cubanos en este estado están a favor de levantar el embargo estadounidense contra Cuba, un aumento respecto del 42 por ciento de hace un año. Es la primera vez que una clara mayoría sostiene esa posición desde que comenzaron las encuestas en 1991.

El presidente electo Barack Obama — mientras se echa para atrás en una primera promesa de reunirse con líderes cubanos durante el primer año en el cargo — condenó la actual ”política fallida” durante la campaña presidencial y prometió facilitar las cosas para que los cubano-estadounidenses visiten a sus parientes en la isla o les envíen cantidades de dinero mayores.

Aún entre quienes apoyan el embargo de 46 años, como el senador Mel Martínez, un republicano, el daño sistemático a las familias se ha vuelto una inquietud más prominente.

”Esta es una tragedia en curso”, expresó Martínez, quien salió de Cuba a la edad de 15 años y pasó cuatro décadas sin sus padres. “¿Cuántas personas hoy día siguen separadas? ¿Cuántas personas en Cuba están haciendo planes para irse?”.

De acuerdo con las estadísticas de la Guardia Costera, se ha detenido a 10,489 cubanos en el mar desde principios de 2005, más del doble de los 4, 223 atrapados en los cuatro años previos. Un informe del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-estadounidenses de la Universidad de Miami, correspondiente a mayo, se concluye que 131,000 cubanos se han asentado permanentemente en EEUU durante los últimos cuatro años, y su título pronostica más de lo mismo. ”No se irán”, dice. “La inmigración masiva cubana en Florida”.

García dijo que sólo quiere que termine el patrón de 50 años: la incertidumbre, las lágrimas y las historias trágicas.

Tres meses después de que su ADN llegó al FBI, aún espera respuestas. Las conversaciones sobre su hijo están empapadas por las lágrimas, y nunca se aleja de una fotografía que lo muestra con la mirada fija hacia el infinito, con un rostro adusto, pocas arrugas, y cabello abundante y oscuro.

Parece la fotografía de un pasaporte, de un hombre que es posible que sólo haya podido llegar a la morgue de Florida.

Cuba: Los 50 años de una revolución desafiada por el futuro

Friday, January 2nd, 2009

Con Fidel Castro alejado del poder, Cuba ingresa en una etapa de reformas políticas y económicas. El sistema comunista soportó el bloqueo de EE.UU. y busca su propio modelo.

Clarin.com - enlce con artículo original

Por: Marcelo Cantelmi

Una condición invariable del futuro es que es el pasado el que lo hace posible. La Revolución Cubana ha sido un desafío en multitud de sentidos, su vigencia posiblemente el mayor y el más agresivo para muchos de sus enemigos. Sin embargo para observar este proceso y el extraordinario cambio que se está incubando, movido por los mismos dirigentes que hicieron aquel salto hace 50 años, conviene un par de pasos de distancia.

Son necesarios, para no caer en las simplificaciones que especialmente atraparon a los Estados Unidos, no el único rival de la isla en esa madeja. En verdad, la cercanía geográfica de Cuba ha sido un magro argumento de Washington para asumir una métrica dual que admitió una relación amplia comercial y política tanto con Vietnam como con China, dos naciones plenamente comunistas, pero que justificó un bloqueo económico de décadas sobre la isla caribeña, con inútiles efectos políticos.

Lo que viene abre esperanzas de que se repare ese desbalance, de la mano del proceso de reforma que arrancó con la llegada al poder de Raúl Castro, en febrero de 2008 y de las mutaciones que podrían producirse en EE.UU. que han creado grandes expectativas en La Habana. Pero la cuestión no es sólo si ese giro geopolítico –el fin del embargo, la normalización de relaciones– es interpretado por los círculos más duros norteamericanos y del exilio como una derrota propia. Sino cómo vivirá Cuba su nueva revolución que proclamó el propio Fidel Castro en 2006 cuando anticipó que “estamos marchando hacia un cambio total de nuestra sociedad”. Es claro que el pequeño país caribeño no saldrá hacia una apertura democrática liberal. No es una condición necesaria como lo prueban los casos de China y Vietnam. El pragmatismo, sí lo es.

Raúl Castro planteó en 2007, cuando ya estaba interinamente a cargo del poder que “Cuba no tiene mayor desafío que el combate por la eficiencia del sistema económico: habrá que introducir los cambios estructurales y de conceptos que resulten necesarios”. Esas frases fueron llaves de enormes portales y apuntaron a un giro a favor del estímulo material en lugar del moral que rigió los comienzos de la revolución. De ahí que quizá fuera de los cambios más mediáticos como el acceso a teléfonos celulares, compras de televisores, motonetas, hornos a microondas y otros equipos electrónicos, el más relevante sea la adquisición sin restricciones de herramientas de agricultura.

El gesto de liberar este año a siete disidentes fue una señal adicional sobre lo que podría ocurrir más temprano que tarde con el resto de los más de 200 que purgan condenas en cárceles cubanas. Además Cuba sin bloqueo es un gigantesco negocio para el turismo en EE.UU., sobre todo el de la tercera edad.

El desafío para esta dirección es realizar esa transformación sin perder el control ni resignar los símbolos revolucionarios, un tema que está en el centro de la sorda disputa en la isla entre los llamados “inmovilistas” y los “renovadores”. Los primeros admiten su preocupación porque, por ejemplo, si se entregan tierras en mayor cantidad de lo que se hace desde la reforma de la década de los ‘90, habrá un empleador y tendrán contratados que cobrarán un sueldo. “Ahí está la cuestión de la plusvalía que no se resuelve”, le dijo a este periodista un alto dirigente de la Revolución explicando en qué andan los más duros.

No todo es tan esquemático. El Ministerio de Defensa que aún dirige Raúl Castro gestiona 844 empresas que generan 64% de las divisas del país y explican 60% de su PBI. En esas firmas, el Presidente vincula el estimulo salarial con los resultados. La consecuencia ha sido que sólo 7 por ciento de sus empresas registraron pérdidas en 2005/2006 frente al 38 por ciento del total de las compañías naciones que acabaron en rojo.

Algo similar sucede con el campo. Las cooperativas privadas que son mas de 1.500 poseen una fracción de tierras pero producen 60% de los productos agropecuarios. 

La isla importa hoy cerca de 80% de los alimentos que consume aunque la mitad de sus tierras cultivables están ociosas o subutilizadas. Otra de las calamidades es que el salario promedio es de poco más de 10 dólares, cerca de 300 pesos cubanos. Es tan insuficiente que el propio Raúl Castro admitió que ese ingreso magro “generaliza manifestaciones de indisciplina social y tolerancia con actitudes antisociales”. Mercado negro y baja disciplina laboral, sería la mejor traducción.

A los cubanos les irrita cuando se analiza el fenómeno de China o Vietnam como un proceso de capitalismo con otro rostro. En igual clave que sus socios asiáticos defienden como una modernización comunista la apertura que Deng Xiao Ping impuso hace 30 años en China o la del PC de Vietnam en 1978, con su célebre Doi Moi o renovación multifacética.

El espejo en el que más parecen reflejarse es justamente el vietnamita. Ese país determinó que “la economía mercantil no es un atributo exclusivo del capitalismo, sino una conquista de la humanidad y elemento necesario en la transición al socialismo” y proclamó acabar con “la mercadofobia”. Al liberar las potencias individuales esa nación del sudeste asiático pasó de ser un importador neto de arroz a ser el segundo exportador del mundo y atrajo inversiones de la mano de sueldos comparativamente muy bajos y una mano de obra en extremo calificada. El Partido Comunista mantiene el control total del país, pero la economía se abrió al mundo y ha negociado acuerdos con todos los organismos internacionales existentes.

Si es el presente el que anticipa el futuro vale entonces observar ese sendero para adivinar los pasos de Cuba. La cuestión es el lastre del embargo aunque probablemente será menos una barrera que un escollo en ese camino que ya comenzó a andarse. 

http://www.clarin.com/diario/2008/12/28/um/m-01828965.htm

Historia de la diplomacia entre USA y Cuba circa 1959

Friday, January 2nd, 2009

Fidel Castro: el gran obstáculo entre Cuba y Estados Unidos- enlace con artículo original

Publicado el martes 23 de deciembre del 2008

El Nuevo Herald 

RAFAEL ROJAS

Además de una concepción irrentable del Estado, como entidad de gasto público caprichoso y desequilibrado, y un estilo personal de gobernar, basado en la intervención compulsiva en todos los asuntos públicos, Fidel Castro lega a sucesores y herederos un modo peculiar de manejar las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. En esa esfera se han concentrado las mayores energías intelectuales y políticas del caudillo cubano en el último medio siglo. Y es ahí, en el conflicto con Washington, donde el socialismo insular encuentra sus mayores beneficios simbólicos, pero, también, sus más formidables obstáculos.

Cuando la Revolución triunfó, en 1959, las relaciones entre Cuba y Estados Unidos pasaban por un reacomodo de sus ventajas comparativas. La Enmienda Platt se había derogado veinte años atrás y las propiedades, el comercio y las inversiones se movían hacia zonas industriales no azucareras y de la economía de servicios. La administración Eisenhower, como puede leerse en los despachos consulares de sus embajadores en la Habana, Arthur Gardner y Earl E. T. Smith, no era inconsciente del autoritarismo del régimen de Batista y alentaba un avance hacia la normalización constitucional que permitiera una sucesión presidencial en 1958.

El respaldo de Washington a Batista, entre 1952 y 1957, más allá del realismo político, estuvo fuertemente vinculado a la alianza regional contra el comunismo. De ahí que, más allá del embargo de armas decretado el 13 de marzo de 1958, que virtualmente representó un reconocimiento de la beligerancia antibatistiana por parte de Eisenhower, Fidel esperara un claro posicionamiento de Washington a su favor en los primeros meses de 1959. En un viaje a Estados Unidos, en abril de 1959, en el que no fue recibido por el presidente sino por Nixon, Castro comprobó que el apoyo de la opinión pública norteamericana no reflejaba, necesariamente, el respaldo de todas las corrientes políticas que se movían en torno a la Casa Blanca.

Desde los años de la Sierra Maestra, los rebeldes cubanos aspiraron a que Washington reconociera incondicionalmente su legitimidad. No de otra manera se explica que en el verano de 1958, luego del embargo de armas, Raúl raptara a una docena de norteamericanos y canadienses, civiles todos, que trabajaban en las minas e ingenios de Moa y Nicaro, a cambio de que Estados Unidos impidiera el abastecimiento de combustible de la aviación de Batista y prohibiera la utilización de equipo militar norteamericano. Lo que buscaba Castro era que Estados Unidos rompiera relaciones con Batista y que lo reconociera a él como único líder legítimo de la isla. Las reservas contra el líder cubano se desataron en la CIA, desde 1959, aunque en el Departamento de Estado predominó, durante todo ese año, una corriente moderada que propendía a las buenas relaciones con un gobierno nacionalista, pero democrático.

La tesis de que Washington se propuso un “cambio de régimen” desde 1959, que en los últimos años ha cobrado fuerza en la historiografía nacionalista, es difícilmente sostenible desde el punto de vista de la historia diplomática. El régimen político cubano, en 1959, no era otro que el de la Constitución del 40, ratificada por el presidente Urrutia y el primer ministro Miró Cardona en la Ley Fundamental del 7 de febrero de ese año. ¿Por qué habrían de oponerse los Estados Unidos a ese régimen si entre 1940 y 1952, cuando estuvo en vigor de manera continua, no se opusieron al mismo? La oposición de Estados Unidos a la Revolución inició cuando, desde fines de 1959, comenzaron a manifestarse claras señales de un giro al comunismo.

En vez de corresponder a la tendencia moderada del Departamento de Estado, Castro decidió soltar las riendas de su antiamericanismo, rechazando el pacto de la Guerra Fría, prioritario para Washington, y buscando una alineación con su rival, la Unión Soviética. Esta decisión, la más importante de cuantas tomó en su larga carrera política, tuvo, naturalmente, motivaciones ideológicas y sentimentales, pero, ante todo, una clara raíz geopolítica: enfrentar a Estados Unidos desde una posición de fuerza. Como se demostró durante Bahía de Cochinos en 1961, la Crisis de los Misiles en 1962 y las tres primeras décadas de su régimen, la inscripción de la isla en la órbita soviética fue un acto de astucia, destinado a perpetuar el poder doméstico y, a la vez, no tener que negociar la vecindad con Estados Unidos sobre la base de la menor concesión.

La forma que adoptó el conflicto cubanoamericano desde el pacto Kennedy–Kruschev era, por demás, sumamente favorable a Fidel Castro. Estados Unidos, con su embargo comercial y su diplomacia anticomunista, trataba a la Cuba revolucionaria como un enemigo, pero no la invadía. La Habana, por su parte, organizaba toda su política exterior en función de la confrontación con Washington, en América Latina, Asia y Africa, sobre todo, pero se aseguraba la protección invaluable de la Unión Soviética. La reducción de la enemistad al ámbito simbólico, que es donde Fidel Castro desplegó toda su maestría, fue altamente ventajosa para la Habana, que globalmente aparecía como la víctima de su poderoso e intransigente vecino.

Cuando en 1989 cayó el Muro de Berlín y en 1992 se desintegró la Unión Soviética, Fidel Castro había perfeccionado extraordinariamente aquella astucia. La Cuba socialista perdió la protección militar de Moscú, pero ya para entonces había ganado una legitimidad considerable en el Tercer Mundo, Europa, y aún, dentro de Estados Unidos, que limitaba la capacidad de acción de Washington en el terreno internacional. En el contexto posterior a la Guerra Fría, el conflicto entre Cuba y su gran vecino adoptó una nueva modalidad, determinada por el incremento de la importancia electoral de Miami y la influencia de la comunidad cubanoamericana en el trazado de la política de Washington hacia la isla.

Durante los dos períodos presidenciales de Bill Clinton (1992-2000), La Habana supo aprovechar en beneficio propio las tensiones entre Miami y Washington, como se comprobó durante los meses previos a la firma de la Ley Helms-Burton, en 1996, y, sobre todo, durante el caso del niño balsero Elián González, en los dos últimos años de aquella administración. Durante las dos administraciones de George W. Bush, el gobierno de Fidel Castro se concentró en presentar, hacia adentro y hacia afuera, la alianza entre Miami y Washington como un engranaje destinado a la invasión de la isla y la destrucción de su sistema político, bajo un formato similar al seguido contra el régimen de Sadam Hussein en Irak.

Este eficaz aprovechamiento simbólico del expediente de la “invasión”, por parte del gobierno de Fidel Castro, explica que en un momento tan desfavorable para su imagen internacional, como el que se inicia con el encarcelamiento de 75 opositores pacíficos, en la primavera del 2003, regiones tradicionalmente contrarias a la política de Estados Unidos, como América Latina y Europa, luego de una crítica reacción inicial, mantuvieran su posición de “diálogo” con La Habana. El desencuentro entre Estados Unidos, Europa y América Latina, en torno a la política hacia Cuba, es, en buena medida, un éxito de la astucia internacional de Fidel Castro.

La astucia ha resultado ser una herramienta poderosa para manejar la confrontación simbólica con Washington, pero su eficacia es limitada, ya que funciona en ausencia de negociación. La muerte de Fidel Castro marcará el fin de la era de la astucia porque la aspiración a un reconocimiento incondicional de la legitimidad del socialismo está ligada a la figura del máximo líder. Raúl Castro y los demás herederos y sucesores del régimen cubano saben que para normalizar relaciones con Estados Unidos es necesario negociar y que toda negociación implica el intercambio mutuo de ventajas comparativas. Cuando dicha negociación comience, podremos decir que la democracia cubana se acerca.

Mientras Fidel Castro controló personalmente las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, cada vez que se construyeron breves y frágiles escenarios de distensión –1962, 1976, 1980, 1995– el líder cubano los dinamitó con astucia. Sin Fidel Castro en los controles de ese vínculo tan decisivo para el futuro de Cuba, al gobierno de la isla le será difícil impedir que Estados Unidos haga “el papel de bueno” –como dijo el ex gobernante al rechazar la ayuda norteamericana para los damnificados de dos huracanes recientes– y ofrezca una transacción diplomática a La Habana.

El resultado final de esa negociación del diferendo histórico entre ambos países será la liberalización de la economía y la democratización de la política cubanas.

La revolución cubana se hace vieja

Friday, January 2nd, 2009

LaVanguardia.es - Enlace con el artículo original

Fernando García | La Habana. Corresponsal | 31/12/2008 

 

Frases claves:

La edad de los líderes y la falta de cambios caracterizan el castrismo 50 años después  |  ”Cuba hoy mira más al pasado, y el futuro es una nebulosa”, dice Leonardo Padura  |  ”Si nos robamos a nosotros mismos, no podemos quejarnos”, clama una estudiante

 

En el Granma del último viernes, jornada estelar del diario oficial cubano, la noticia sobre el segundo de los dos plenarios que el Parlamento celebra cada año competía en primera plana con otras tres informaciones: una de hace 140 años, sobre la abolición de la esclavitud en la isla y dos de 1958, relativas a un parte de guerra de Fidel Castro y a cómo la ciudad Santiago se preparó para recibir a los barbudos.

MÁS INFORMACIÓN

 

 

Podría esgrimirse que, en vísperas del aniversario del triunfo de la revolución, es normal que el periódico derroche tintas en Historia. Pero resulta que prácticamente cada día del año el Granma dedica generosos espacios a noticias de hace años, decenios y hasta siglos. 

Es todo un síntoma. A la edad de cincuenta, la revolución cubana se ha hecho vieja y, como los ancianos, mira atrás. Su convaleciente líder y los principales dirigentes están muy mayores, con más de 70 años de media. Aunque, como se trata de subsistir, ni siquiera estos gobernantes dudan de la necesidad de cambios para seguir adelante y mantener el tipo; esos sí, sus recetas parecen variar ampliamente, desde el lifting a la restauración integral. 

Fidel Castro (82), su hermano y sucesor en la presidencia, Raúl (77), el vicepresidente José Ramón Machado (78) y el resto de veteranos jerarcas que rigen los destinos de Cuba -casi siempre sin haberse quitado el uniforme verde oliva desde que pusieron en fuga al dictador Batista-, han reconocido asimismo la urgencia de un cambio generacional en el poder; de adaptarse a las aspiraciones, la nueva mirada del mundo y forma de comunicarse de los que vienen detrás; de “no perder” a los chavales. Pero el relevo no acaba de vislumbrarse y cada vez son más los jóvenes que, por dificultad de conexión o falta de expectativas, cortan el contacto con la nave nodriza de la revolución: mentalmente, físicamente o de ambos modos a la vez. 

El exitoso novelista cubano Leonardo Padura, hombre equidistante respecto a los consabidos discursos del oficialismo y la disidencia más previsible, denuncia sin ambages lo que juzga las querencias pretéritas de los gobernantes: “Cuba es hoy un país que mira más al pasado. Mucha gente está harta de lo histórico. El futuro es una nebulosa casi imposible de predecir en sus mínimos detalles y el presente, para mucha gente, sólo lucha y agonía, supervivencia y desespero”. 

Desde un plano menos abstracto, Susel Fernández, una joven cubana que estudia en la Universidad de Bolonia (Italia) y anda de vacaciones en La Habana, nos ofrece un testimonio muy ilustrativo de la situación de los jóvenes y del país. De 25 años y criada por tanto entre las penurias del periodo especial iniciado al caer la URSS, el negocio de pastelería que en esa época abrieron sus padres creó en Susel un interés por el mundo de los negocios que cada vez le sería más difícil cultivar en Cuba, al menos legalmente. 

Cuando cumplió los 20, Susel pidió y obtuvo la primera beca de la embajada de Italia a un cubano, en concreto para estudiar Economía y Marketing en Bolonia. “Me interesaban las virtudes del libre mercado, desde una especialidad que aquí no existe”. La joven podría contarse entre miles de cubanos que buscan prosperar fuera. Pero Susel quiere volver para montar algún proyecto relacionado con la eficiencia empresarial. Ella vincula estos planes a lo que el propio gobierno cubano considera una lacra del sistema: la corrupción, la extensión del mercado negro y los desvíos masivos de recursos del Estado. “Nos robamos a nosotros mismos, es el colmo. Cuando uno se lleva a casa material de la empresa, no puede quejarse de que las escuelas y los hospitales están fatal. Porque él y muchos como él impiden que las empresas paguen las tasas necesarias para mantener esos servicios”. 

La extensión alarmante de el robo,que los cubanos sitúan en el escalón siguiente a los de la lucha y la resolvedera,no puede disociarse del problema de los bajos salarios. Desde que relevó a Fidel, Raúl viene insistiendo en su proyecto de poner fin al “igualitarismo explotador” basado en que todos reciben lo mismo gracias a los subsidios. El nuevo presidente quiere subir los sueldos y ajustarlos a la productividad a cambio de rebajar la factura de subvenciones en alimentación y servicios, yde establecer impuestos: en el fondo, una carga de profundidad contra el esquema guevarista del socialismo cubano. 

Pero tanto estos cambios como las reformas anunciadas o sugeridas en relación con una apertura a ciertas formas de mercado libre yde iniciativa privada parecen varadas desde hace meses, cuando las ilusiones de los isleños se dispararon al autorizar el gobierno el acceso a los hoteles, los móviles y otros electrodomésticos, así como la entrega de tierras baldías a campesinos particulares. 

Raúl habló el sábado de “aplazamiento” de las reformas y de un prioritario recorte de subsidios para paliar la crisis resultante de tres ciclones devastadores más una debacle económica internacional. Todo llegará, dijo; lo más importante, en el congreso del PCC, allá en otoño próximo. 

El tiempo corre en contra de Raúl, mientras que el contexto de sus remozadas relaciones con todo el mundo salvo EE.UU. va a su favor. Falta ver la incidencia de la llegada de Barack Obama, que siendo candidato prometió aliviar las restricciones a los viajes y las remesas de los cubanoamericanos a la isla. El presidente cubano le ha ofrecido diálogo e incluso un canje de presos. 

La Habana apenas oculta su ansiedad ante lo que puede venir del vecino de arriba. Después de 50 años a la greña, las diatribas contra el imperio escasean estos días. Como también es algo menor la insistencia en la denuncia del “criminal embargo”, que según cifras oficiales ha hecho perder 93.000 millones de dólares a Cuba. De momento, el diálogo no está descartado. El tiempo y la juventud están del lado de Obama. La veteranía, a favor pero también en contra de la revolución.

Communist Cuba celebrates 50 years of Revolution

Friday, January 2nd, 2009

Yahoo News - Link to original article

by Isabel Sanchez – 2 hrs 36 mins ago

HAVANA (AFP) – A young man riding a bicycle passes by political propaganda in downtown Santiago de Cuba on December …

Play Video Cuba Video: Remembering Cuban Revolution 50 Years Later CBS4 Miami

Play Video Cuba Video: Cuba marks 50 years of revolution BBC

Play Video Cuba Video: Cuban exiles on US embargo BBC

HAVANA (AFP) – Communist Cuba marked the 50th anniversary of its Revolution Thursday faced with an uncertain future, its iconic, ailing leader Fidel Castro withdrawn from power and the economy in dire straits.

President Raul Castro led official ceremonies in Santiago de Cuba, the city from where his brother Fidel proclaimed victory over US-backed dictator Fulgencio Batista in 1959 after 25 months of fighting in the Sierra Maestra mountains.

In an olive green army uniform, Raul, 77, — who officially took over from 82-year-old Fidel last February — received an ovation, along with other party leaders, from 3,000 guests at the start of Thursday evening’s festivities.

Fidel, who has not appeared in public since undergoing major surgery almost two and a half years ago, sent a brief, signed greeting to the Cuban people in Granma, the communist party newspaper.

But his image dominated giant banners and billboards amid the somber celebrations, with the island hard hit by the economic crisis and the aftermath of three hurricanes this year that left some 10 billion dollars in damage.

“Let’s not kid ourselves by believing that from here on, it’s all going to be easy. Maybe from here on, it’s going to be more difficult,” Raul Castro cautioned late Wednesday.

Despite hardships he blamed on 46-year-old US sanctions, the president stressed: “this hasn’t been a failure, not even under these conditions. It has been a constant fight.”

The celebrations coincide with recent moves by Cuba to broaden its international ties, and the presidents of China and Russia, Hu Jintao and Dmitry Medvedev respectively, sent congratulatory messages Thursday.

Leftist Latin American leaders heaped praise on Cuba’s past half-century.

Oil-rich Venezuela, Cuba’s main business partner, held a special ceremony to commemorate the anniversary.

Venezuelan President Hugo Chavez called the Cuban Revolution “the mother of all the revolutions going on in Latin America and the Caribbean.”

Nicaraguan President Daniel Ortega called the 50th anniversary a “landmark” in Latin American history and Bolivian President Evo Morales lauded the island and its people.

“Fifty years ago the Cuban people freed themselves from US rule. For that, Cuba, its people and its commanders are symbols of the liberation of the people of the world,” Morales said.

After years of economic embargo and hardline US efforts to isolate the island, Havana now faces rare potential for change with US president-elect Barack Obama, who has voiced willingness to communicate unconditionally with world leaders.

Cuba’s Revolution — led by a 32-year-old Fidel Castro and legendary Argentine guerilla Ernesto “Che” Guevara — took on Marxist overtones in May 1961, one month after the attempted invasion of the Bay of Pigs by CIA-backed Cuban exiles.

Former US president John F. Kennedy declared the embargo in February 1962, before the Soviet missile crisis, which took the world to the brink of nuclear war.

The two nations, separated by just 90 miles (145 kilometers) of water, have remained bitter political foes.

A White House spokesman in Texas Wednesday said Washington “will continue to seek freedom” for the people of Cuba.

But Obama, who takes power January 20, has promised to ease some rules limiting travel by and remittances from Cuban-Americans; Raul Castro repeatedly has said he is ready for talks without “carrot or stick” with Obama.

The Cuban president has also promised “structural reforms” — a departure from his older brother and leading members of the communist old guard.

But the global economic crisis may impact the pledged changes, as the president signaled in July when he announced greater government control of revenues and tighter management of agriculture.

The Caribbean island is still officially in the Special Period in Peacetime, an extended period of economic crisis that began in 1991 after the collapse of its former main benefactor, the Soviet Union.

And life is tough for most of Cuba’s 11.2 million people, who earn an average of 20 dollars per month and survive tangled in a parallel economy.

“The Revolution has given us a lot. I’m communist but I wish there were changes in the economy, that’s where the problem is,” said 65-year-old Pedro at Thursday’s celebrations.

“The situation is really bad. Salaries are not enough to live off. They’ve made a lot of mistakes,” said Joel Romero, a 41-year-old who gave up his job as a health worker to rear pigs.

Branded US puppets by Havana, Cuban dissidents say there are 219 “political prisoners” on the island.

During his decades in power, Fidel Castro expropriated foreign companies, jailed political enemies and drove well over a million Cubans into exile.

But he also introduced historic reforms, including major education and health care access advances.

Celebrarán medio siglo de castrismo sobriamente y con cinturón apretado

Friday, January 2nd, 2009

BY EFE - Enlace con artículo original

LA HABANA

Cuba celebrará el 1ro de enero el medio siglo del triunfo de la revolución con un acto central en Santiago de Cuba y diversas actividades de ocio que se vienen desarrollando desde hace días pero sin grandes fastos, tras un año muy difícil para la economía de la isla.

El primer día del 2009, Santiago de Cuba, la segunda ciudad del país, será el escenario de la celebración principal por los 50 años del acontecimiento que cambió el rumbo de la isla, con un acto, que se prevé breve y, salvo sorpresa de última hora, no tendrá un alto perfil.

En él no está prevista la participación del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, principal socio económico y aliado de la isla, que ya ha anunciado un ”tremendo acto” para celebrar la efeméride en un lugar de su país que no reveló.

Tampoco, estará el jefe de Estado boliviano, Evo Morales, junto a Chávez, el presidente más cercano al Gobierno de La Habana.

Los diarios de la isla, todos en manos del Estado, han publicado en las últimas jornadas todo tipo de reseñas sobre los días que precedieron al triunfo del alzamiento encabezado por Fidel Castro contra la dictadura de Fulgencio Batista, y la televisión ha estado haciendo constantes menciones al onomástico.

Las calles de La Habana muestran carteles con lemas de apoyo a la revolución y ensalzando el medio siglo del proceso político, con la figura de Fidel Castro como elemento protagonista, y frases como: “50 años más”.

Más allá del punto álgido del día 1ro de enero y las actividades que se puedan convocar en el ámbito local en diferentes puntos del país, las celebraciones se han concentrado en eventos convocados por las instituciones culturales y la Juventud Comunista, que incluyen conciertos, exposiciones y bailes populares. Las actividades se desarrollan bajo el lema ”Todo por la Revolución” desde el día 20 y continuarán hasta el día 3 de enero, con espectáculos para niños.

En la noche del 31 de diciembre actuarán en la Tribuna Antiimperialista de La Habana las orquestas ”Van Van” y Paulito FG, y además se mostrará el espectáculo del popular cabaret Tropicana.

El gobernante cubano Raúl Castro guardó para el final de su discurso ante el Parlamento, el pasado sábado, las felicitaciones para los cubanos y para el ex mandatario por la efeméride, tras hacer un repaso sombrío a la situación económica de la isla y reconocer las poco halagüeñas perspectivas para el próximo año.

”Felicitémonos todos por el aniversario 50 del triunfo de la Revolución, en primer lugar a su comandante en jefe, Fidel Castro Ruz, quien nos ha ido conduciendo ayer, hoy y siempre de victoria en victoria”, afirmó el gobernante. Lo hizo no sin desear a los cubanos salud y mucha energía para el 2009. ”Vamos a necesitar de ambas, como he dicho otras veces, trabajo hay de sobra”, apuntó.

En el final del año en que asumió la Jefatura del Estado, tras casi medio siglo de Fidel Castro en el poder, Raúl Castro anunció que el sector estatal deberá ajustarse el cinturón el próximo año y que las reformas estructurales anunciadas en el 2007 han debido posponerse como consecuencia de los problemas económicos del país.

Se estancó el socialismo cubano, dice Pablo Milanés

Tuesday, December 30th, 2008

Enlace con artículo original

30 de diciembre del 2008

Pablo Milanés, el famoso cantautor cubano de canciones inolvidables, como, “Yolanda”, “Amo esta isla” y “Yo no te pido”, entre otras tantas, algunas con loas a la revolución, con la que simpatizó en tiempos atrás, estremeció a la opinión pública al declarar que no confía en ningún dirigente cubano que tenga más de 75 años.

Y añadió que el socialismo en Cuba ya se estancó y se debe pasar el mando a las nuevas generaciones.

El cantautor dice tener esperanzas en el presidente Barack Obama: “que Estados Unidos haya tenido una ley de derechos civiles conquistada en los años sesenta y que ahora tenga un negro presidente, es más de lo que hemos logrado nosotros en Cuba, donde los negros aún no tienen ni poder real ni verdaderas oportunidades”.

El cantautor que inicia una gira por España el próximo mes de febrero enfatizó que la situación en la Isla está mal, debido a que los dirigentes cubanos “no hacen nada por sacar adelante el país”.

“No confío ya en ningún dirigente cubano que tenga más de 75 años, porque todos pasaron sus momentos de gloria, que fueron muchos, pero ya están listos para ser retirados”, dijo Milanés al diario español Público.

El famoso cantautor opinó que “ya los dirigentes no son capaces, sus ideas revolucionarias de antaño se han vuelto reaccionarias y esa reacción no deja continuar, no dejan avanzar a la nueva generación”.

El músico no cree que a esos dirigentes haya que juzgarlos por nada, simplemente hicieron lo que tenían que hacer en su tiempo, pero ahora no están haciendo lo que deben hacer y el cubano ya no puede vivir más de promesas.

“Estamos paralizados en todos los sentidos” dijo Milanés.

Sobre las nuevas generaciones, comentó Milanés, que se forman de un modo  hermoso, pero luego tienen que emigrar para proyectar lo que estudian y esto es muy triste.

“Que se divida la familia, que se cercene esa relación filial es absolutamente inadmisible en estos momentos”, señaló el autor de “Yolanda”.

Milanés cree que la represión en la Isla contra los gays no es tan brutal, pero tampoco existe apertura. En su opinión, hay que ir más allá, pues hay mucho prejuicio contra los homosexuales en Cuba.

Con respecto a la censura, Milanés expresó que “mucha gente tiene miedo a hablar porque hay un sistema detrás de la censura, que no te permite hablar libremente y que hay que echar abajo ya, cuestionarlo de un modo radical”.

A una pregunta final, Milanés respondió que el embargo tiene la cara del autobloqueo, que utiliza el régimen, “como una emergencia para defenderse de los errores que han cometido en determinados momentos”.