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Cuba impide viaje de estudiantes a EEUU

Friday, August 28th, 2009

Publicado el viernes 28 de augusto del 2009

El Nuevo Herald - enlace al original

WILFREDO CANCIO ISLA

El gobierno de Raúl Castro impidió la salida del país de una treintena de universitarios cubanos que habían recibido becas para participar este verano en dos programas en instituciones académicas de Estados Unidos.

“Lamentamos la decisión del gobierno cubano de no permitir la participación de sus ciudadanos en estos proyectos, pero continuaremos brindando oportunidades para que los cubanos participen en este tipo de programas educativos, los cuales ofrecemos a estudiantes de todo el mundo”, dijo Sara Mangiaracina, portavoz del Buró de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado.

La convocatoria para ambos programas — auspiciados por el Buró de Asuntos Educativos y Culturales (BECA, por su nombre en inglés) del Departamento de Estado — fue lanzada a mediados del pasado año a través de la Sección de Intereses de Estados Unidos (USINT) en La Habana y en pocas semanas recibió una avalancha de solicitudes. Es la primera vez que estudiantes cubanos son invitados a participar en este tipo de programas internacionales del gobierno estadounidense.

“El interés de los estudiantes cubanos en estos dos programas fue altamente estusiasta y un número de muy calificados participantes fue seleccionado para ambos programas”, señaló Mangiaracina.

La USINT procesó alrededor de 750 solicitudes para asistir un año a un colegio comunitario en especialidades como ciencias agrícolas, administración empresarial, tecnologías de información, comunicaciones y periodismo, o participar en un curso de verano de liderazgo público en una institución universitaria.

Finalmente, fueron seleccionados 17 para el primer programa y 11 para el segundo, pero las autoridades cubanas rechazaron sus peticiones para viajar a Estados Unidos e iniciaron un proceso de análisis en los centros universitarios.

El Departamento de Estado confirmó a El Nuevo Herald que el gobierno cubano le comunicó recientemente que “no otorgaría los permisos de salida a los estudiantes que solicitaron becas para los programas académicos de este año, pero que no elimina completamente la participación en el futuro”.

 

La Sección de Intereses de Cuba en Washington no respondió un mensaje de El Nuevo Herald indagando sobre el asunto.

Hace varios meses las autoridades del Ministerio de Educación Superior (MES), cuadros del Partido Comunista (PCC) y dirigentes de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) abrieron un proceso de análisis como parte de un “reordenamiento del trabajo político-ideológico” en las instituciones universitarias.

El proceso fue iniciado tras la designación en mayo del ingeniero Miguel Díaz Canel, miembro del Buró Político del Comité Central del PCC y ex cuadro de las Fuerzas Armadas, como ministro de Educación Superior. Díaz Canel, de 49 años, es considerado un representante de la llamada ‘‘generación del relevo” muy cercano a Raúl Castro y cobró fama como dirigente partidista de mano dura al frente de las provincias de Villaclara y Holguín desde 1993.

Uno de los focos de atención prioritaria en esas reuniones fue justamente el “combate ideológico valiente” para enfrentar supuestos problemas políticos entre los estudiantes como el hecho de aspirar a becas en Estados Unidos.

“Una muestra de las acciones que realiza la administración norteamericana actual para tratar de penetrar ideológicamente a la juventud universitaria, es el ofrecimiento de becas, a través de la SINA [Sección de Intereses Norteamericana, como se le designa en Cuba a la USINT], para prepararlos en el área de liderazgo. Aspirar a la beca denota, cuando menos, una inconsistencia ideológica inadmisible. Todavía más grave es el caso de aquellos estudiantes seleccionados por la SINA que mantuvieron su decisión aún después de la argumentada discusión política que se sostuvo con ellos”, expresó un documento interno del MES que obtuvo El Nuevo Herald.

El documento — emitido en julio — reconoce que entre estudiantes y profesores se manifiesta un ‘‘afán por obtener beneficios personales por encima de cualquier consideración colectiva, social y patriótica, así como confusión e incomprensión de los pilares básicos en los que se sustenta la ideología de nuestra revolución”.

“Estamos envueltos ante un nuevo proceso de controles y purgas ideológicas que recuerdan los peores momentos de etapas que parecían ya superadas”, relató un profesor de la Universidad de La Habana que habló con El Nuevo Herald bajo condición de no revelar su identidad por temor a represalias.

La fuente consideró que la sustitución del anterior ministro Juan Vela Valdés al frente del MES se debió a estos presuntos problemas detectados en los claustros profesorales y colectivos estudiantiles, aún cuando la nota oficial para su reemplazo reconoció “el esfuerzo realizado en esta labor”.

Al calor del documento del MES, las discusiones políticas con los estudiantes que solicitaron becas para Estados Unidos han derivado en numerosas sanciones contra los que militaban en la UJC, así como expulsiones indefinidas de la enseñanza universitaria.

“Se me ha dicho que estoy separada de la universidad y tengo pendiente el proceso de la UJC, donde me proponen una sanción temporal en consideración a que acepté autocríticamente mi responsabilidad al pedir la beca”, escribió un estudiante seleccionado para cursar el programa de liderazgo en Estados Unidos.

El estudiante — que también pidió anonimato — dijo que en el grupo de los seleccionados reina un profundo sentimiento de frustración.

“El estado de ánimo es el peor, porque nos sentimos desprotegidos. Nadie va a defendernos ni a entrar en un enfrentamiento directo con el gobierno cubano para reclamar nuestros derechos a optar por lo que pueden optar los estudiantes universitarios en todo el mundo”, agregó el joven, que reside en La Habana.

La negativa de las autoridades cubanas se produce en momentos en que la administración de Barack Obama parece decidida a facilitar más intercambios culturales y académicos con la isla, a pesar de la parálisis manifiesta por el gobierno cubano en la esfera política.

Esta semana el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, abogó por la ampliación de los viajes y contactos culturales entre Estados Unidos y Cuba, y evaluó como muy fructíferas sus conversaciones con altos funcionarios cubanos durante su visita a la isla.

 

“Cuando se lanzó la convocatoria para estas becas [en el 2008], el gobierno cubano consideró nuestro gesto como una intromisión subversiva dirigida a la juventud, pero les respondimos entonces que en Cuba estudian Medicina varios jóvenes norteamericanos bajo un programa gubernamental y nosotros no nos oponemos”, contó un ex diplomático estadounidense que pidió no ser identificado. ‘‘Pero Cuba no parece entender de reciprocidad”.

Unos 90 jóvenes estadounidenses estudian actualmente en la Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana con becas ofrecidas por el gobierno cubano. El programa se inició en el 2001 por iniciativa del entonces gobernante Fidel Castro y la primera promoción de ocho médicos se graduó en el 2007.

Sugiere Castañeda a Obama fin unilateral de embargo a Cuba

Wednesday, January 21st, 2009

20 de Enero, 2009 

SDP - EL Sendero del Peje - México,DF,Mexico - enlace

Madrid, 20 Ene (Notimex).- El ex canciller mexicano Jorge Castañeda afirmó hoy que al nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, podría beneficiarle considerar un fin unilateral del embargo a Cuba, sin esperar nada del régimen de la isla a cambio.

En un artículo de opinión publicado por el diario español El País, sostuvo que con ello se generaría una serie de concesiones cruzadas que, por un lado, podrían satisfacer al Congreso estadunidense, y por el otro, colocarían los temas más importantes sobre la mesa.

“Le permitirían a Obama cumplir sus promesas y a la vez lograr un verdadero avance”, señaló Castañeda apenas horas antes de que tome posesión Barack Obama como nuevo presidente de Estados Unidos.

Aseveró que a cambio de la abrogación del embargo, varios actores latinoamericanos clave como Brasil, Chile y México, y quizás un europeo, España, se comprometerían a apoyar y buscar activamente un proceso de normalización entre Washington y La Habana.

Esto incluiría, a la postre, el establecimiento de la democracia representativa en Cuba, así como un verdadero respeto por los derechos humanos, agregó el también profesor de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Nueva York.

“Los cubanos obtendrían lo que según ellos quieren: un término incondicional a lo que llaman el bloqueo, el principio de un proceso de negociaciones, y quizás incluso el acceso a recursos de los organismos financieros internacionales, que tan desesperadamente necesitan”, dijo.

Añadió que los defensores de los derechos humanos en América Latina y en otros países podrían sentirse satisfechos de que sus preocupaciones y las de los cubanos en el extranjero habrían sido atendidas, si no al principio, por lo menos en alguna etapa previamente acordada de todo el proceso.

Entre ellas se refirió a la celebración de elecciones libres, la vigencia de la libertad de prensa y de asociación y la liberación de los presos políticos, entre otras.

Castañeda remarcó que a Obama le iría “de maravilla” con esta fórmula, ya que por un lado sí habría modificado la política tradicional de Estados Unidos hacia Cuba, pero no a cambio de nada.

“Conquistaría el compromiso de los principales actores latinoamericanos y europeos con los principios que el mismo sostiene, a pesar de la tradicional renuencia de estas naciones a involucrarse en los asuntos supuestamente internos de otro país”, prosiguió.

Incluso aquellos republicanos moderados, cuyos votos le resultarían imprescindibles al nuevo presidente norteamericano, podrían proclamar su fidelidad a su postura tradicional: Estados Unidos no dio algo a cambio de nada, afirmó.

Sin embargo, admitió que es difícil que en Cuba se acepte esa fórmula. “Aquí la cosa se pone más difícil y seguramente no se aceptará mientras viva Fidel, y tal vez ni siquiera después”, reconoció.

Expresó que en ese caso Obama habría levantado el embargo, despojándose de lo que muchos consideran como la única ficha con la que cuenta Estados Unidos, sin haber recibido nada a cambio.

Pero, por otro lado, si la derogación del embargo, y consecuentemente de todas las restricciones a los viajes en ambas direcciones, al flujo de información y de remesas, entre otras cosas, obliga a Cuba a abrir su sociedad, a diferencia de China y Vietnam, habrá valido la pena.

Cultura y Revolución

Sunday, January 4th, 2009

ANTONIO GARRIDO

Sur Digital (Andalucía) - Andalucía, España - enlace con artículo original

2 de enero del 2009

Cuba necesitaba un inventario de valores y símbolos para unir a una población diversa

La identidad nacional se construyó contra la potencia colonial, España

AQUELLOS barbudos que bajaron de Sierra Madre hace ahora medio siglo y acabaron con la dictadura de Batista, la segunda, porque la primera se desarrolló desde 1940 hasta 1944, tenían muy claro que la cultura, entendida más como educación, iba a ser un factor clave dentro del modelo revolucionario que había triunfado después de un largo periodo de inestabilidad política en la isla que, de hecho, se inició después de la guerra hispanonorteamericana del 98. Vaya por delante que todo lo que sigue hay que situarlo en un contexto preciso, el rechazo de la revolución, aún no declaradamente marxista, a que Cuba fuera fagocitada por los Estados Unidos, no sólo en lo político sino en todos los ámbitos. Precisamente la gran hostilidad hacia Batista tenía un plus en el entreguismo cultural y educativo que su gobierno había desarrollado.

Se afirmó que Cuba era un gran cabaré donde los norteamericanos disfrutaban del sol, de los precios bajos y de los favores sexuales y no faltaba razón a quienes así pensaban mientras que la mayoría de la población era analfabeta; lo que no impedía que la minoría culta fuera de gran nivel y de relevancia internacional; este componente de proyección exterior de la cultura cubana se mantendrá aunque con otro discurso teórico, el marxista.

No hay que olvidar que sobre Cuba pendía la espada, no de Damocles sino de la Enmienda Platt, que permitía a USA intervenir cuando lo estimara oportuno y con los medios que considerara convenientes. No era poca amenaza.

Bloqueo americano

En 1961 se rompieron las relaciones con Castro y la situación empeoró de manera significativa con el bloqueo que, entre otros, fue uno de los factores que decidió que la alianza de Castro fuera con Rusia y que la isla se convirtiera, en gráfica imagen, en un portaviones natural a pocas millas de un enemigo que era Goliat frente a David.

Un repaso por los textos que se refieren a la cultura en la revolución ofrecen una constante que se define de manera inequívoca como nacionalista más que como marxista en una primera fase; en un segundo momento se produce la identificación de marxismo y nacionalismo en el marco del movimiento internacional. En efecto, Cuba necesitaba establecer un inventario de valores y de símbolos que unieran a una población de diverso origen étnico, una unión que debía ser adhesión a los valores patrios.

En este sentido, como ocurrió a principios del XIX con las nuevas repúblicas independientes en Hispanoamérica, la identidad nacional se construyó contra la potencia colonial, España, que había sido de una torpeza difícil de igualar al administrar los deseos de autonomía al principio, y de independencia después de las elites criollas.

Cuba es un universo de gran riqueza étnica por la presencia del elemento de origen africano; de hecho, el movimiento antiesclavista es uno de las bases ideológicas de las guerras contra la metrópolis que, estupendo ejemplo de hipocresía, pese a ser una sociedad de acendrado catolicismo mantenía el modelo esclavista por puros intereses económicos; aunque este planteamiento no era diferente al de los sudistas que también eran de fe cristiana. Los negros de Cuba, marginados de la cultura oficial, aportaron, sin embargo, elementos originales que procedían de su tradición popular y se incardinaron en la cultura del pueblo cubano en general. La cultura de Cuba era criolla, de base europea y con elementos de mestizaje de origen africano.

La revolución desarrolló desde el primer momento un modelo cultural con una importante carga ideológica y, lo más importante, extendió la cultura a toda la sociedad por medio de acertadas campañas de alfabetización. Este es quizás el mayor logro revolucionario. Pese a las dificultades económicas de todo tipo y a la dictadura política, la cultura como educación se desarrolló como un derecho básico y universal desde 1959 con más de un millón de alfabetizados en un tiempo relativamente breve.

Si nos adentramos en la cultura en un sentido más especializado encontramos el mismo interés; no hay que olvidar que las cabezas de la revolución procedían de familias burguesas con un alto nivel cultural. Dos ejemplos lo muestran. En 1959, a pocos meses del triunfo revolucionario, se crearon el ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica) y la Casa de las Américas. Muy pronto, en 1961, la Escuela Nacional de Arte. Claro está que estas instituciones, algunas, como el ICAIC, con prestigio internacional, fueron ocupadas por el pensamiento único del partido único y entraron, como la misma Cuba, en la órbita del bloque soviético, con lo que los flujos naturales por la posición geográfica y la tradición cultural previa se vieron alterados porque se orientaron en un solo sentido.

Hispanistas

En mi experiencia personal en los países del Este de Europa he podido comprobar la importancia de Cuba en el ámbito del hispanismo. La mayoría de los profesores de enseñanza media y universitaria habían pasado por las aulas de las universidades cubanas. Moscú sustituyó a ese París, eterno sueño de los intelectuales de América del Sur. Pude comprobar que la formación de estos hispanistas era muy sólida en lo que podemos denominar el canon de la cultura hispanoamericana; por ejemplo, el conocimiento de la literatura áurea española era superior, en muchos, al nivel medio de los profesionales españoles.

Desde el primer momento la cultura fue un arma revolucionaria y las artes se definían como revolucionarias de manera conceptual y de manera formal. Una idea que se sigue repitiendo y que forma parte del repertorio clásico de la izquierda es que el arte no debe ser rehén del mercado; se mantiene en la isla, y no hace mucho que impartí conferencias en ella, la idea del arte al margen de la especulación económica y como, con retórica un punto trasnochada, faro de luz y medio de emancipación. Arte para adoctrinar aunque la palabra libertad se repita en todos los textos teóricos y los artistas disidentes tengan muchas dificultades para desarrollar su trabajo.

No obstante y pese a todo, la cultura en Cuba desde 1959 ha producido frutos notables en todas las artes, me atrevería a decir que en literatura de manera especial, basta ver los catálogos de las editoriales donde no faltan escritores muy notables dentro del realismo provocador. Tampoco faltan buenos ejemplos en las artes plásticas. Tiene un mérito notable mantener el nivel en situación tan adversa que deseo mejore pronto. Tengo un profundo amor a Cuba y un profundo respeto a su cultura. Carpentier en una de mis referencias formativas más importantes.

Masivo el éxodo en la educación

Tuesday, December 30th, 2008

8 de febrero de 2008

Enlace con artículo original 

AFP - LA HABANA - El éxodo de maestros hacia otros sectores y la falta de jóvenes que estudien la carrera de docencia afectan la educación en Cuba, sector emblemático de la revolución, reconoció un congreso de trabajadores del magisterio.

”El plan de ingreso anual a las carreras pedagógicas no se cumple en el país y continúan ocurriendo muchas bajas”, dijo el diario Juventud Rebelde citando el informe central del X Congreso de los Trabajadores de la Educación, la Ciencia y el Deporte, que sesiona desde el miércoles en La Habana.

”La atención a los jóvenes debe ser mayor, y el reconocimiento a la labor del maestro ha de ser permanente”, expresó en el Congreso la dirigente del Partido Comunista, Lázara López.

Pero los delegados señalaron la incongruencia de que el 90 por ciento de los trabajadores del sector hayan sido evaluados positivamente por el cumplimiento de sus deberes profesionales, pero que esa calificación no se reflejara “en la calidad de la clase y el nivel de aprendizaje de los estudiantes”.

“Los delegados se pronunciaron por diseñar una emulación que se parezca al ritmo con que viven los trabajadores en sus colectivos laborales, despojado de formalismo y paternalismo”.